APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 160

—¿Y no sabías que estabas castigado y que debías regresar a casa nada más salir del colegio? —Sí —respondí, y bajé la cabeza. —Muy bien. A partir de hoy vas a estar un mes entero sin salir de casa. ¡De casa al colegio y del colegio a casa! ¡Y se acabó! ¿Entendido? —Sí. —Y en cuanto a Sabina, ya le diré yo mañana que… —Ella no tiene la culpa —reaccioné al momento—. Yo la engañé. Le dije que tú me habías dado permiso para ir con ellos. Mi madre, muy enfadada, se dio