APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 137
del mukusuluba. Un estómago como un
pozo sin fondo, como un pozo oscuro e
interminable, donde millones de letras
se diluían en un enorme lago de tinta.
«¡Los Asterix no!».
Y SI LA SITUACIÓN era de por sí difícil,
se vino a complicar una tarde, cuando
mi madre, sin decir nada a nadie,
comenzó a buscar por todas partes.
Primero revisó la cocina de arriba
abajo, abriendo y cerrando puertas y
cajones, mirando entre las cacerolas y
los platos, moviendo las sartenes y las
fuentes, registrando el horno y el