APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 130

colección de postales! —Estaban todas escritas y mataselladas —respondía yo—. Ya no podían volver a utilizarse. No servían para nada. Por eso las cogí. —¡Nuestra colección de postales! —y no había forma de conseguir que dijesen otra cosa. Tuve que pedirles perdón varias veces: a solas, delante de mis padres, de nuevo a solas, delante de Sabina, por tercera vez a solas… La verdad es que estaba sinceramente arrepentido de haber cogido esa caja de zapatos llena de postales. Ya lo creo que lo estaba.