APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 126
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A la mañana siguiente, lo primero que
hice fue encaramarme al maletero para
ver lo que había comido el mukusuluba.
Lo descubrí en la misma postura y en
el mismo sitio donde lo había dejado la
noche anterior. Iba a darle los buenos
días, pero un vistazo a su alrededor me
lo impidió: ¡no había ni rastro de papel!
—¡Te lo has comido todo! —
exclamé indignado.
Y él movió su cabeza de arriba
abajo, indicándome que sí.
El musukuluba era realmente un ser