APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 126

5 A la mañana siguiente, lo primero que hice fue encaramarme al maletero para ver lo que había comido el mukusuluba. Lo descubrí en la misma postura y en el mismo sitio donde lo había dejado la noche anterior. Iba a darle los buenos días, pero un vistazo a su alrededor me lo impidió: ¡no había ni rastro de papel! —¡Te lo has comido todo! — exclamé indignado. Y él movió su cabeza de arriba abajo, indicándome que sí. El musukuluba era realmente un ser