APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Seite 125

leí: «Pañales de celulosa». Luego, volví a dejar la bolsa en su sitio, pero antes había cogido tres pañales, que escondí debajo de mi camisa. Sujetándolos con mi antebrazo, atravesé el pasillo y entré en mi habitación. Antes de acostarme, subí al maletero todo lo que con tanto esfuerzo había conseguido para el mukusuluba, incluidos los tres pañales de celulosa de Jesús Jerónimo. —Come despacio —le dije—. Comer deprisa es de mala educación.