APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 113
mukusuluba fuese un glotón que comía
sin tener verdaderas ganas de comer. Si
era así, sería conveniente ir educándolo
poco a poco y acostumbrarlo a comer
tres veces al día, como hace todo el
mundo, o por lo menos las personas
civilizadas.
T UVO QUE LLAMAR mi madre a la
puerta para avisarme de que era la hora
de cenar.
—¡Gil! —me dijo después de
golpear varias veces la puerta con sus
nudillos—. ¿Se puede saber por qué
cierras la puerta de tu habitación?