APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 112

P OCO ANTES DE LA cena inspeccioné todas las cosas que había bajo mi cama. No podía quejarme. El hueco estaba prácticamente lleno, y si los envoltorios de la carne y el pescado olían francamente mal, me consolé pensando que ese tipo de papel, por fuerza, tenía que resultarle más nutritivo al mukusuluba. Pensé subirme a la silla y meterlos de cualquier manera en el maletero, pero al instante me pareció más oportuno esperar hasta la noche. Le subiría todo ese papel antes de acostarme. Tal vez el