APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 111
guardaba en un cajón. Miré el libro con
detenimiento y pensé que estaba hecho
un asco, todo sucio y viejo, con las
manchas propias de hacer la comida con
él a mano. Pensé: «Mi madre se sabe
todas esas recetas de memoria. Seguro
que ni lo echa en falta. Además, un libro
de cocina tiene que tener más alimento
que otro tipo de papel».
En el cuarto de baño, ni que decir
tiene, lo que encontré fue un rollo de
papel higiénico recién estrenado. No lo
dudé un momento: lo saqué del
portarrollos y me lo llevé.