APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 114
—¡Ya voy, mamá!
—¡Está atrancada! —continuó ella
—. ¿Se puede saber con qué has
atrancado la puerta?
—¡Voy corriendo!
—¿Se puede saber por qué…?
Retiré la silla que sujetaba la puerta
y abrí de golpe. Mi madre, que aún
forcejeaba con el picaporte, se abalanzó
hacia el interior y estuvo a punto de caer
sobre mí.
—¡Me lavo las manos y me siento
enseguida a la mesa! —dije yo, sin darle
tiempo a reaccionar.
—¿Se puede sa…?
—¡Antes de que cuentes diez ya me