APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 105

atracón se le habría pasado el hambre y tal vez ahora estuviese una larga temporada sin comer. A los camellos les ocurre algo parecido. —¿Te has quedado harto? —le pregunté, seguro de que su respuesta iba a ser un rotundo sí. Pero, en contra de lo que esperaba, su cabeza se movió de un lado a otro, respondiéndome claramente que no. No podía dar crédito a lo que mis ojos veían; por eso insistí: —¿Sigues teniendo hambre? Y esta vez el movimiento fue de arriba abajo.