APARECIÓ EN MI VENTANA apareció en mi ventana | Page 106
D ESOLADO, SALÍ DE MI habitación y
cerré la puerta. No sabía qué hacer. No
sabía ni siquiera por qué había salido.
Comencé a caminar por el pasillo, para
un lado y para otro.
Estaba obsesionado y me sentía
nervioso. Obsesionado, porque la idea
de conseguir papel se me había metido
en la cabeza y ocupaba casi todo mi
pensamiento, y nervioso, porque de
pronto había descubierto que conseguir
papel era algo más difícil de lo que
había supuesto, o por lo menos
conseguirlo en las cantidades necesarias
para satisfacer el apetito insaciable del
mukusuluba.