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( observador, a propósito,“[…] cuyo mito de indiferencia encubre su posición de clase dominante”(* 5)). De todos modos, ya nos recuerda Rosaldo casi al inicio de este capítulo que
[…] la práctica del objetivismo para usar al‘ observador indiferente’ para hacer que‘ nosotros’ seamos invisibles a nosotros mismos se ha ido debilitando.( p. 182)
por lo cual, como directo corolario de la aceptación y del reconocimiento de que existen estrechas relaciones entre cultura y poder, el análisis social se ha entonces replanteado el término cultura de un modo dinámico y registra y trabaja sobre los cambios, las movilidades, y las complejidades. Esto a su vez ha resultado en una reconstrucción de la disciplina, y ha creado en consecuencia tanto nuevos métodos como nuevos temas de estudio: una visión que se concentra más en las“ zonas fronterizas dentro y fuera de [ las comunidades homogéneas, y que ] siempre están en movimiento, no paralizadas para la inspección”(* 6).
Estas“ porosas fronteras culturales”, como acertadamente las llama Rosaldo, son— digamos— más afines a una mirada desde la transculturización, fenómeno que da cuenta de procesos creativos que“ se centran junto con las fronteras literales y figuradas, donde la persona se entrecruza en identidades múltiples”(* 7), como dice el autor al referirse a expresiones de transculturización en dos obras literarias.
¿ Cómo se puede leer“ Culturas de frontera, en la grieta entre dos mundos” de Néstor García Canclini desde esta perspectiva?(* 8)
En principio, el artículo de García Canclini concierne a aspectos de lo que él denomina“ fronterización” de las sociedades contemporáneas: una serie de procesos en los cuales se mezclan y se entrecruzan“ lo culto” con“ lo popular” con“ lo masivo”— categorías que solían configurar esquemas de análisis para pensar la cultura, y que incluso en varios casos cuentan con sus respectivas disciplinas de estudio separadas y compartamentalizadas—, así como también se mezcla y se entrecruza aquello que es tradicional con lo que es moderno— conceptos que, en rigor de verdad, a menudo no se sostienen con una delimitación tan clara y distintiva( o tan fragmentada) como podría suponerse—. Todas estas mezclas y estos cruces se dan en una hibridización que supone, al decir de García