IVÁN JIMÉNEZ MAYA El régimen alimentario neoliberal en México y la producción de fresa
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Lo anterior ha tenido alcances importantes y ha producido así un régimen alimentario neoliberal, ya que como refiere McMichael( 2009:290):
Neoliberalización y privatización se combinan para acelerar la circulación de alimentos a nivel global y reestructurar la producción agrícola y la venta al menudeo a través de líneas empresariales, facilitando ganancias corporativas por fijación de precios, además de la transmisión de precios incrementados por medio de procesos de integración empresarial en los mercados de productos de agro-alimentos.
También dentro del presente régimen alimentario neoliberal se da“… el camino de la globalización corporativa de la agricultura que es gobernado, espacialmente, por la concentración y centralización del capital, así como la división histórica del trabajo”( McMichael, 2004:6). En el caso de México, a grandes rasgos la entrada a este régimen alimentario neoliberal, significó,
… el comienzo de la aplicación de medidas de liberación económica al agro mexicano partió de la crisis macroeconómica que el país experimentó a principios de los ochenta y de un ambiente nacional e internacional favorable al cambio en el modelo de desarrollo seguido por los países latinoamericanos( Yúnez Naude, 2010:26).
Después se operativiza, a mediados de la década del ochenta en un primer momento, con la adhesión de México al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio( GATT por sus siglas en inglés) lo que significó el inició de la liberación del comercio agropecuario. A finales de la misma década, en el periodo 1988-1989, como refiere Yúnez Naude( 2010: 28),“ las compañías estatales que se ocupaban de la venta de semillas, fertilizantes y almacenamiento fueron privatizadas”.
Después, en 1992 se da la reforma al artículo 27 de la Constitución mexicana, con la intención de eliminar las restricciones existentes para la entrada del capital al campo mexicano. En 1993 se decreta el fin del reparto de tierras a partir de la reforma agraria, el gobierno mexicano comienza con el Programa de certificación y regulación de ejidos y comunidades agrarias( Procede). Con dicho Programa, como refiere Appendini( 2010: 78),“… a cada ejidatario se le entregaba un certificado de derechos ejidales, el certificado de la parcela, de su derecho a la tierra de uso común y el título de propiedad del solar urbano”.
En el Valle de Tangancícuaro casi todos los ejidos-a excepción del ejido Tangancícuaro 1-, ya están en Procede y por lo tanto los ejidatarios ya