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IVÁN JIMÉNEZ MAYA
El régimen alimentario neoliberal en México y la producción de fresa
cuentan con los derechos de propiedad sobre sus parcelas y con todo lo que
esto implica. Fue así que:
El proceso de reformas culminó con la firma del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN) iniciado en enero de 1994 y con la eliminación
del subsidio a la tortilla el año siguiente. El TLCAN incluyó la liberación
comercial de los alimentos procesados y no procesados algunos de los cuales
-los considerados sensibles como el trigo, frijol, maíz y leche- se liberalizaron
paulatinamente en un periodo de 15 años (Yúnez Naude, 2010:11).
2.2. La producción de fresa en el Valle de Tangancícuaro
A partir de lo referido, anteriormente, es que se presentan drásticas
transformaciones tanto a escala nacional como a escala local en los distintos
espacios rurales del país, eminentemente agrícolas, como el Valle de
Tangancícuaro, Michoacán, como consecuencia de las reformas constitucionales,
principalmente, del artículo 27 constitucional, con lo que la vida y la dinámica
de muchas de estas comunidades rurales, se ven impactadas profundamente.
Es así que:
…para el gobierno mexicano ciertos supuestos justificaban la política neoliberal
en el agro: planteaban que el proceso de apertura llevaría a la eficiencia y
competitividad del sector en el ámbito nacional e internacional. Cumplidos
los requisitos, el TLCAN sería atractivo para los capitales, con lo que el
marco de modernización estaría completo y lo demás vendría por añadidura…
La tendencia fue la ruina de los agricultores, la desarticulación del sector,
la pérdida de la autosuficiencia y soberanía alimentarias y la creciente
dependencia del exterior (Tarrío et al, 2010:37).
Para ejemplificar lo anterior, están los testimonios de algunos ejidatarios
del Valle de Tangancícuaro, que mencionaron que la apertura comercial a raíz
del TLCAN los afectó, por los precios tan bajos de los granos provenientes de
los Estados Unidos, eso también desalentó a los campesinos para que ya no
sembraran. El precio de los fertilizantes resultaba muy caro y más los costos
para preparar la tierra y la cosecha, no resulta rentable cultivar la tierra. Y
como mencionaron distintos ejidatarios, “se le invierte mucho y no se saca
para recuperar los gastos hechos”.
Pedro, ejidatario de 80 años habitante de la tenencia de San Antonio
Ocampo, comenta en referencia a este deterioro del campo en su comunidad:
“Mira lo del ejido aquí, pues siempre ha estado con los que estamos ahorita,
ya no se siembran parcelas, ahorita te voy a decir por qué, por la razón de