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MALIN JÖNSSON
El dominio de las agroindustrias transnacionales sobre los campesinos de maíz mexicanos
2.1. El maíz
Es importante hacer énfasis en la producción del maíz en Tonatico, no
“solamente” por ser uno de los granos más importantes en el municipio, sino
el más importante (todavía) en el consumo de los mexicanos, principalmente
para los estratos económicamente pobres. “El maíz representa para la gente
del medio rural, alrededor del 70% de su ingesta de calorías y más del 60%
de proteínas” (Castaños, 2008: 87). Además, ha sido esencial desde hace
miles de años en las tierras que hoy en día llamamos México, de acuerdo con
las pruebas que se han encontrado. Por consiguiente, constituye más que un
alimento para los mexicanos: es parte fundamental de sus culturas, tradiciones,
vida e identidad.
La producción de maíz en Tonatico ha pasado de un sistema de milpa a una
dependencia total de insumos agrícolas, no “sólo” de semillas, fertilizantes y
agroquímicos (los únicos que estudiamos aquí), sino también de máquinas para
la siembra, barbecho y cosecha (que por razones de espacio no incluimos en
nuestro estudio). Esta dependencia trajo cambios fundamentales en el sistema
alimentario y es un factor contribuyente a la dependencia alimentaria, ya que
la base de la producción agrícola depende de productos de las agroindustrias,
muchas de ellas extranjeras, lo cual refleja la transformación en un régimen
alimentario neoliberal.
Al principio, en los años sesenta-setenta, únicamente un estrato social
privilegiado tenía acceso a las semillas mejoradas y a la capacitación sobre
cómo cultivarlas (durante este tiempo el Estado controlaba las semillas). Pero en
los años noventa, según los entrevistados, se extendió cada vez más la técnica
agrícola dependiente del modo de producción capitalista: primero, con las
semillas mejoradas y, por tanto, más fertilizantes y agroquímicos; después, con
las máquinas de siembra y barbecho (ya en el año 2000, la mayoría utilizaba
máquinas para sembrar). En un principio, las semillas mejoradas fueron traídas
de otros estados por el estrato campesino de mayores recursos. Uno de los
entrevistados lo explica así:
Como en 88-90 empezamos con sembrar la semilla Tornado [de Syngenta],
antes mi papá se iba a Celaya, Guanajuato, a Jalisco a comprar; él iba con
un compadre, Celso; ellos iban y traían sorgo y maíz para sembrar porque
aquí no vendían, pero fue creciendo y la gente se fue cambiando como todo;
cuando es nuevo la gente no quería, querían sembrar lo del año pasado, pero
poco a poco, después, hace como unos ocho años, el gobierno implementó el
ya subsidiado” (Juan, productor de maíz y jitomate, Tonatico, 2010).