JOSÉ ARTURO HERRERA LEÓN La resistencia campesina en el Valle del Mezquital: el caso de la cementera Santa Anita
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Sin embargo, las acciones también se han encaminado ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la que abrió un expediente, pues ni el gobierno estatal ni la Comisión Estatal de Derechos Humanos, atendieron las demandas de los ciudadanos que incluso llegaron al Ministerio Público. Al interponer estas denuncias los indígenas recibieron malos tratos y se les argumentaba que buscan politizar un tema de intereses particulares.
Las acciones emprendidas por las comunidades indígenas en Santiago de Anaya, hizo que el gobierno abriera una mesa de diálogo el 5 de junio de 2013, posterior a la recomendación de la cámara de senadores. La demanda principal fue que se realizará un nuevo estudio sobre el impacto ambiental y en caso de no cumplir lo especificado por la ley se cierre la empresa, así como realizar la consulta que de acuerdo a la legislación debe realizarse. Si como recuerdan los habitantes se dio un paso importante, pues se pasó de la represión y la violencia a la posibilidad de ser escuchados, la batalla no fue del todo perdida, por lo que hoy las comunidades están en un proceso de fortalecimiento y de profundización de sus planteamientos.
Esto último se muestra claramente en que en el 27 de marzo de 2013, por unanimidad del pleno el ayuntamiento declaró a Santiago de Anaya como municipio indígena. Este logro es el que más llena de orgullo a los ciudadanos, pero sobre todo cobra relevancia para que sean los ciudadanos quienes cuenten con herramientas para establecer su propio futuro, como nos comenta don Isaías:
Las condiciones para nuestra autonomía es informar a la gente de ser indígenas, de reconocernos, el no perder nuestro origen, que la gente tome sus derechos que tienen, para poder seguir la autonomía que nos merecemos, aceptar quiénes somos y de dónde venimos, esto es nuestro triunfo solo hay que defenderlo. Nosotros exigimos que el propio ayuntamiento nos registramos como indígenas, porque aún tenemos nuestra cultura y queremos que la respeten y lo elevamos al diario oficial del estado para que se enteren de que nosotros seguimos viviendo. Y vamos a seguir luchando para que se reconozca bien, para que exigir nuestros derechos y estar orgullosos de este origen, para que le dejemos algo a nuestros hijos. Esto no termina aquí, tenemos que seguir para informar que estamos vivos, para que nadie se imponga, para que tomemos nuestras propias decisiones y no nos vuelvan a imponer algo que no queremos como esa empresa.( Entrevista, marzo 2014).
En el estado de Hidalgo entró en vigor la Ley de Derechos y Cultura Indígena en 2010, y en su artículo 4 está establecido que las 21 comunidades de Santiago de Anaya son consideradas indígenas. Como señala Arturo Herrera