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236 JOSÉ ARTURO HERRERA LEÓN La resistencia campesina en el Valle del Mezquital: el caso de la cementera Santa Anita en espacios de constantes disputas para dirimir los conflictos, como el caso de la cementera, donde no todos decidían participar, algunos manifestando temor a las represalias de las autoridades locales del ayuntamiento o del gobierno estatal, por lo que si bien había malestar general, no todos lo hacían patente de manera abierta. Por ello no es de extrañar que se den al menos dos tendencias en la reivindicación indígena: por un lado las organizaciones productivas tienen un componente étnico arraigado en sus formas organizativas y de autogestión; por otro, los movimientos ponderan el respeto de los derechos indígenas como estrategia de resistencia. En cuanto a luchas ecologistas en la región sobresalen la arriba mencionada “Todos Somos Zimapán”, en contra del basurero tóxico, la Red de Organizaciones y Ciudadanos del Suroeste del Valle del Mezquital, que conformada por una veintena de organizaciones, trataron de incidir en las políticas públicas encaminadas al cuidado del medio ambiente y en la vigilancia de los megaproyectos como la Refinería Bicentenario y la tratadora de aguas residuales. La lucha en contra de la contaminación de las cementeras, articula a distintos movimientos como la organización Ciudadanos Unidos con el Ambiente (CUMA), en Huichapan que establece acciones contra la empresa CEMEX. Lo mismo que ciudadanos articulados en contra de la cementera Holcim-Apasco, que han realizado protestas en defensa de la salud. También existen actividades del Frente contra la Incineración de la Industria Cementera en México. Con estos movimientos y organizaciones, los actores sociales organizados de Santiago de Anaya, han establecido redes para obligar a las empresas a cumplir los protocolos ecológicos y las leyes sobre derechos indígenas. Por ejemplo el Movimiento Indígena Santiago de Anaya, realizó alianzas con CUMA y el Frente contra la incineración, acordaron realizar acciones conjuntas para hacer frente a la devastación de sus territorios. De igual forma han recibido apoyo en las manifestaciones de la organización “Zimapán somos Todos”, la Coalición de Organizaciones Democráticas Urbanas y Campesinas y la Asamblea Nacional de Afectado Ambientales, que firmó una declaratoria buscando fortalecer al movimiento indígena. También han recibido asesoría de la Sociedad Ecologista Hidalguense (Sehi) y de la Academia de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (ACADERH) y el Centro Pro Derechos Humanos. A nivel internacional pertenecen a la Alianza Global para Alternativas a la Incineración GAIA y al Movimiento ambientalista Pro Salud Ecopil.