JOSÉ ARTURO HERRERA LEÓN La resistencia campesina en el Valle del Mezquital: el caso de la cementera Santa Anita
233 advirtió de los futuros daños ambientales y sociales que traería la trituradora Santa Anita. A este respecto la delegación de la SEMARNAT hacía la siguiente recomendación el primero de septiembre de 2010:
El impacto relevante derivado del desarrollo del proyecto es la pérdida de la cobertura vegetal. A consecuencia se eliminará una superficie del cerro para la explotación de piedra caliza que actualmente están cubiertas de material xerófilo, dicha pérdida de vegetación es considerada un impacto adverso residual significativo por lo que se llevará como medida de compensación el rescate de especies de flora y fauna y su reubicación, la recolección de semilla de planta nativa y la reforestación, así como la restauración de las áreas explotadas mediante terrazas y su revegetación. 10
Estas recomendaciones no han sido atendidas por la empresa cementera. Pero lo más apremiante es que esto vino a romper el equilibrio del ciclo hidrológico, por la pérdida de la vegetación al incrementarse los escurrimientos hacia las partes bajas de la subcuenca. De igual forma se modifican las zonas de recarga de acuíferos a la vez que incrementa la erosión de suelos y la capacidad de filtración.
En lo que respecta al agua, su extracción es lo que más preocupa a los habitantes pues es escasa y son los reclamos constantes en las asambleas comunitarias. La mayoría de las comunidades maneja el agua de acuerdo a su estructura organizativa, lo que les ha permitido tener control en las decisiones sobre su distribución y uso, pero en la actualidad, es una parte central en la disputa territorial entre la cementera y las comunidades aledañas pues el daño ecológico y el despojo se tornaron una preocupación cotidiana.
Proyectos ecoturísticos que desde hace 14 años constituyen una alternativa para las familias indígenas, en las grutas de Xoxiafi, se han visto mermados por el impacto de la cementera que se encuentra a escasos tres kilómetros. Por ello, la disputa territorial se convierte en lucha identitaria, pues el pueblo hñähñu sabe que al verse abruptamente amenazados por las nuevas empresas, su tejido social está igualmente en peligro. Como plantea Víctor Toledo( 2003), es difícil dilucidar el resorte que mueve a los movimientos ambientalistas, pero considero que en el caso de los que surgen desde los pueblos indígenas, el problema del territorio relacionado con su relación con la naturaleza como se acaba de desglosar, tiene una importancia considerable, sobre todo por la relación histórica que han establecido con su entorno.
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Oficio número 133.02.02 / 213 / 2010 / 102150 sobre impacto ambiental.