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JOSÉ ARTURO HERRERA LEÓN
La resistencia campesina en el Valle del Mezquital: el caso de la cementera Santa Anita
Así, las principales demandas del movimiento, fueron encaminadas a
exigir la cancelación de la cementera por no respetar las leyes que las mismas
autoridades emitieron. A tal punto llegó la presión que en el mes de mayo
de 2012, se empezó a discutir la posibilidad de clausurar la instalación de
la empresa por parte del cabildo del municipio. Sin embargo, a pesar de los
reclamos y las constantes exigencias, se inauguró oficialmente el 8 de julio
de 2014, bajo la protesta incesante de indígenas y campesinos de Santiago
de Anaya. Empero, la disputa por el desarrollo y la defensa del territorio ha
permitido la cohesión y el planteamiento de diversas demandas de la ciudadanía,
por lo que la comprensión de este conflicto es necesario dilucidarlo ampliamente
y dar cuenta de las alternativas que van creando en su proceso de lucha.
En enero de 2013 la empresa entró en funciones, después de que se
discutió por varios meses si se revocaba la concesión. En sesión de cabildo,
los representantes del ayuntamiento en votación dividida, establecieron que la
empresa no se instalara. Sin embargo, la correlación de fuerzas que tiene como
corolario el priismo a nivel estatal hizo que las voces a favor se impusieran.
Además, la población que se movilizaba fue amenazada por policías estatales
e incluso al comisariado ejidal de Patria Nueva lo secuestraron, amenazándolo
de que desistiera en su lucha, lo que desarticuló al movimiento por un tiempo.
Sin embargo, de ese tiempo a la fecha, las manifestaciones en contra son
constantes.
2. La disputa por el desarrollo: resistencia y cultura hñähñu
La resistencia campesina en el Valle del Mezquital a lo largo de la historia se
ha presentado abierta o soterradamente. Muchas veces estos periodos tanto
de confrontación como de resistencia en la vida cotidiana se entremezclan
y es constante la reivindicación que los campesinos hacen por defender sus
derechos individuales y colectivos, y por la lucha para mejorar sus condiciones
de existencia. Una vida digna es lo que reclaman frente a un modelo de
desarrollo hegemónico que los despoja de su tierra y de la posibilidad de seguir
emprendiendo alternativas desde su particular modo de vida.
La resistencia implica una disputa entre heterogéneos actores sociales.
Estos actores se pueden sintetizar en dos grupos antagónicos: los que tratan de
imponer el desarrollo desde las directrices de la actual fase del capitalismo y
los actores subalternos que lo reconfiguran. En este sentido, si bien no todos
los integrantes de las comunidades son campesinos, pues en ellas se encuentran