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148 KATHIA NÚÑEZ PATIÑO l CECILIA ALBA VILLALOBOS l CLAUDIA MOLINARI MEDINA Bases teóricas para el estudio de la niñez y los centros de atención a la infancia indígena sociales como pertenecientes a distintas generaciones, es decir, se analizan los fenómenos a partir de un orden generacional similar al de clase o género (Pavez, 2012: 97-98). En la antropología, Lawrence Hirschfeld (2002) señala que son pocas las obras importantes que se centran específicamente en los niños, un curioso estado de cosas, enfatiza el autor, dado que prácticamente todo lo contemporáneo en dicha disciplina, se basa en la premisa de que la cultura es aprendida, no heredada. Aunque los niños tienen una notable e indiscutible capacidad para el aprendizaje en general, y el aprendizaje de la cultura en particular, la antropología ha mostrado poco interés en ellos y sus vidas. Esta indiferencia hacia los niños no se da en función de la ausencia de investigación centrada en ellos; lo que es decepcionante es el modesto efecto que esta investigación ha tenido en sus principales corrientes. Dentro de la disciplina no se puede dejar de mencionar, no obstante, los aportes de las antropólogas Ruth Benedict (1987) y Margaret Mead (1993), quienes con sus estudios sobre la personalidad contribuyeron a la idea de la infancia como una construcción social y a su variabilidad cultural, lo que ha propiciado nuevos estudios. Entre las pocas líneas de investigación centradas en la infancia, destacan aquellas que desarrollan la idea del niño tribal, el niño como “el otro”. Esta concepción es retomada para acentuar las diferencias del mundo de los infantes en relación al de los adultos. Surge como una reacción en contra de una moral represiva en la estratificación del sistema y las relaciones de poder que convencionalmente existen entre adultos y niños, proponiendo al mundo social de la infancia, como un lugar real y competente de los significados de nuestra propia visión. Esta “otra realidad” no debe ser considerada como fantasía o juego, donde los niños sólo son simples imitadores o precursores inadecuados del estado adulto. Desde esta perspectiva, la diferencia del niño es ensalzada y su relativa autonomía celebrada. Los estudios feministas aportan, tanto a la sociología como a la antropología de las infancias, en el análisis del sistema de relaciones que: Se ha empeñado en fijar los significados y ha permitido naturalizar las diferencias. Al mismo tiempo, las teorías de género han representado una plataforma teórica a partir de la cual se ha llevado a cabo una lucha y unas reivindicaciones aún inconclusas y en este sentido, reflejan el ejemplo de lo que podría ser el pensamiento a contracorriente, un guiño a todos/as aquellos/ as que forman parte de relaciones desequilibradas de vivir, de estar en el mundo y desean transformarlas (Moscoso, S/F: 2).