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KATHIA NÚÑEZ PATIÑO l CECILIA ALBA VILLALOBOS l CLAUDIA MOLINARI MEDINA Bases teóricas para el estudio de la niñez y los centros de atención a la infancia indígenA que integren problemas como el conflicto, la dominación, la reproducción y el cambio social para entender los contextos en los que se desenvuelven las diversas existencias de la niñez. Lo que se desea destacar aquí es que, a partir de estos enfoques, se dio el paso necesario para pensar la infancia como un fenómeno social complejo y con múltiples dimensiones que se ha comenzado a estudiar, desde diversas orientaciones teóricas. Desde el construccionismo, la infancia no existe de forma finita e idéntica, sino que se nutre de estudios históricos y culturales que llevan a múltiples concepciones de la infancia. Sus principales representantes, James, Jenks y Prout, señalan que estos estudios se desarrollan a lo largo de la década de los años setenta como reacción al positivismo de la sociología británica y a los pronunciamientos absolutistas de la sociología estructural y del marxismo (James, Jenks y Prout, 1998). Desde del estructuralismo, se propone que el reconocimiento de los niños es una característica constante de todos los mundos sociales y aparece como componente de todas las sociedades. Las niñas y los niños son típicos, tangibles, persistentes y normales y en ellos se pueden demostrar todas las características de los hechos sociales. Se asume que los niños no son patológicos o incompletos; ellos forman un grupo, un cuerpo de actores sociales y, como ciudadanos, ellos tienen necesidades y derechos (James, Jenks y Prout, 1998). Se ocupa por lo tanto de analizar el lugar en el que se sitúa la niñez en la estructura social, como grupo social en conflicto y negociación con los demás grupos. La idea del niño como grupo minoritario, plantea una epistemología del niño que exige que, en cualquier tipo de enfoque, se politice el concepto de la infancia en relación con agendas establecidas concernientes a una sociedad desigual y estructuralmente discriminatoria. Se observan paralelismos entre las políticas de los estudios de la mujer y los estudios de la infancia, atribuyendo al niño el estatus de un grupo minoritario, buscando desafiar antes que confirmar un existente juego de relaciones de poder entre adultos y niños (James, Jenks y Prout, 1998). Esta exigencia por analizar a los niños en sus relaciones políticas y de poder abre paso al enfoque relacional, sus principales representantes, Berry Mayall y Leena Alanen: Intentan leer los procesos en que participan las niñas y los niños como relaciones generacionales de poder y negociación, similares al orden de género, constituidas también por éste [...] permite comprender a los sujetos 147