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NIMCY ARELLANES CANCINO
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ANSELMO ARELLANES MEIXUEIRO
Una aproximación a las políticas públicas en los mercados tradicionales
decadencia de este modelo comenzó en la década de los noventa, cuando la falta
de mantenimiento a la infraestructura así como el aumento de la inseguridad
se hizo patente en el aumento de robos e incendios que acontecieron.
El sexto periodo se dio con el impulso gubernamental acontecido en la
década de los noventa para el establecimiento de supermercados y centros
comerciales no sólo en las capitales del país, sino en poblaciones semirurales,
los cuales en la actualidad son los mayores competidores de los mercados de
abasto, pues apuestan por la seguridad y limpieza de las instalaciones, así como
en precios bajos a través de ofertas y en la variedad de marcas comerciales para
un solo producto. En estos centros comerciales y supermercados desaparecen
completamente los pequeños comerciantes, los productores-vendedores, así
como los comerciantes de origen indígena, y con ello la oferta de productos
locales, propios de una región.
La anterior periodización no implica que las acciones públicas de cada
periodo se hayan reemplazado completamente, ya que los resultados de cada
periodo mencionado conviven entre sí, y en algunos casos continúan existiendo
los mercados surgidos en el siglo XIX, incluso algunos reglamentos, como
se verá a continuación.
1. Antes de los Mercados de Abasto
En 1916, seis años después del inicio de la Revolución Mexicana, el cabildo
municipal de la ciudad de Oaxaca decretó un Reglamento de Mercados
Dividido en nueve capítulos, su principal interés se centra en el personal del
mercado y su administrador-recaudador (H. Ayto. de Oaxaca, 1916). Entre
los puntos iniciales, el ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca estableció las
horas de servicio en los cuatro mercados reconocidos: Porfirio Díaz, el de La
Industria, el Sánchez Pascuas y el Democracia, mientras que El Chilero y La
Raya del Marquesado por no disponer del equipamiento de los anteriores, no
fue aplicado dicho reglamento, que gira más en torno a la administración de
los mercados, sobre el cobro obligatorio por el uso de los baños públicos y
un poco sobre las medidas de inspección sobre la higiene del mercado en sus
puestos y espacios comunes.
En cuanto a la administración, el cobro de tarifas es uno de los capítulos
más específicos, haciendo el cobro de acuerdo a los metros de fondo y de
largo de los puestos que tenían mesa, los que estaban en el suelo, por los
intercolumnios y los numerados en galeras. Los puestos en el suelo eran los
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