AMER Mexico Rural Tomo VI AMER Mexico Rural Tomo IV | Page 105
96
NIMCY ARELLANES CANCINO
l
ANSELMO ARELLANES MEIXUEIRO
Una aproximación a las políticas públicas en los mercados tradicionales
A modo de introducción: Comienza la venta
A partir de la investigación realizada, se distinguen seis periodos históricos
de aplicación de políticas públicas hacia los mercados, que para este escrito
comprende a partir de la instauración del porfiriato hasta la actualidad. El primer
periodo se puede datar durante la tercera mitad del siglo XIX -aproximadamente
1878- hasta la década de los treinta del siglo XX. Este periodo se distingue
por la creación de reglamentos y la construcción de edificios propios para
los mercados conforme a los preceptos de higiene y distribución de los
productos de la época. El segundo periodo se da a fines de la década de los
treintas y principio de los cuarenta, cuando algunos de los edificios del siglo
XIX son restaurados y otros demolidos para la construcción de edificaciones
acordes con las políticas públicas de la época, apegadas a las directrices del
nacionalismo mexicano (Canales, 2013). El tercer periodo comienza en la
década de los cincuenta, basados en un proyecto de modernización para todo
el país (Cruz, s.f), en el que la construcción de vías carreteras transformó el
tránsito y comercio de mercancías hacia los centros de abasto.
El crecimiento del transporte público y de carga desplazó a los arrieros
e incidió en la desaparición de los mesones (Grupo de Estudios Ambientales,
2002). En este devenir, hay un cuarto periodo, fechado en la década de los
cincuenta del siglo pasado, que se presenta exclusivamente en las grandes
ciudades y capitales del país. Éste se distingue por el establecimiento de los
supermercados, contando con el gusto principalmente de la clase media y alta
urbana. El quinto periodo se da durante la década de los setenta y comienzo
de los ochenta, cuando las políticas públicas apuntaron hacia la creación de
las Centrales o Mercados de Abasto. Con este acto, numerosos comerciantes
establecidos, temporales y ambulares fueron trasladados –por decisión propia
o por mandato- a las entonces afueras de las ciudades capitales, convirtiendo
las nuevas instalaciones en el centro del comercio regional o estatal. Este
periodo se caracteriza por el decaimiento de los mercados construidos en
el primer periodo como centros de abastecimiento y un desplazamiento de
propios o marchantes como proveedores de productos de la zona por aquellos
comercializados a gran escala.
En todos los periodos existen características regionales propias, como
es el caso del mercado de abasto de Oaxaca, donde la distribución espacial
del mismo contempló el desplazamiento del mercado tradicional que se
establecía los días sábado alrededor del mercado Benito Juárez, hacia una zona
del entonces nuevo mercado de abasto llamada oficialmente “tianguis”. La