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LAURA XIMENA ESTÉVEZ MORENO • ERNESTO SÁNCHEZ VERA • WILLIAM GÓMEZ DEMETRIO La producción ovina como parte de los modos de vida de los habitantes de las áreas protegidas
Otro aporte a este capital son los acuerdos a medias, los cuales pueden facilitar la creación o robustecimiento de relaciones de confianza entre amigos, vecinos o familiares en torno a la producción ovina, así como el intercambio de conocimientos. Sin embargo bajo circunstancias como una baja producción o la muerte de animales, también han generado distanciamientos entre las dos partes.
Capital humano: La carne ovina producida solamente es autoconsumida por el 11 % de los hogares estudiados. Sin embargo, la actividad aporta de manera indirecta a este capital, dado que en el 44 % de los casos, los ingresos recibidos por la venta de animales en pie se emplearon para cubrir gastos de salud, alimentación y / o educación, activos que soportan el capital humano. El gasto en educación está asociado en el 100 % de los casos, a hogares con niños en edad escolar( aproximadamente hasta los 17 o 18 años). El 50 % de los gastos en salud se asocian a hogares con niños y otro 30 % a hogares con adultos mayores de 60 años.
Las labores asociadas a los ovinos con frecuencia involucran más de un miembro del hogar, incluyendo la pareja y los hijos. Generalmente, estos participan en labores como la alimentación de los animales en corral y la limpieza del mismo, y en ocasiones, en el pastoreo o el manejo sanitario. Esto, sumado a la transmisión de conocimientos sobre la actividad ovina por generaciones, también contribuye al desarrollo de capacidades y / o conocimientos entre los miembros del hogar.
Capital natural: La alimentación animal, tanto en pastoreo como en confinamiento, es la principal estrategia de los hogares de Ojo de Agua para aprovechar el capital natural del área protegida. El confinamiento es poco frecuente y se asocia principalmente a la engorda de animales de traspatio. El pastoreo puede hacerse durante todo el año o solamente durante los meses lluviosos, que van de abril-mayo a noviembre-diciembre. Los pastores pueden recorrer el interior del ejido o salir de él, lo cual depende del tamaño de los rebaños. Se encontró un consenso en la opinión de que los rebaños de más de 50 a 60 animales, deben ser pastoreados fuera del ejido. En los talleres se reportó que el pastoreo dentro del ejido está reglado por una norma informal básica. Salvo pocas excepciones, cualquier parcela del ejido que no esté siendo cultivada puede ser empleada para el pastoreo:
En el ejido, cada pastor es libre de ir a donde quiera ir a pastorear. No hay conflicto entre los pastores por ir a las mismas zonas o ir a un mismo baldío. Ahora algunos pastores compran los baldíos; por ejemplo, luego de una cosecha de haba verde, y cuando se sabe que alguien compró un baldío, se