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CAROLINA PELÁEZ GONZÁLEZ
La pesca como estrategia de vida en tres generaciones de pescadores de camarón
El inicio de la vida laboral en el oficio de la pesca suele darse a partir de los
lazos primarios como lo es la familia. La mayoría de los pescadores de origen
rural de esta investigación se incorporaron al oficio de la pesca industrial a
través del padre o parientes cercanos como hermanos, tíos, primos que viven en
comunidades pesqueras. Por lo que, las redes familiares son importantes para
la estructuración del oficio de la pesca y constituyen un patrón a lo largo de
las tres cohortes generacionales, lo que permite pensar en éste como un factor
social de permanencia y, por tanto, un elemento relevante para su continuidad.
Las redes familiares forman parte del flujo de lo social en tanto actores
asociados con otros factores como el organizativo y el político que hacen
posible entrelazar espacios centrales para la reproducción de la actividad
pesquera. Al ser las relaciones familiares vínculos importantes con el oficio,
se constituyen al mismo tiempo como relaciones laborales dentro de la pesca.
Las redes familiares han funcionado como cadenas de contratación para esta
ocupación, dado que no solo transmiten las habilidades necesarias para realizar
el oficio, sino también organizan y enlazan al individuo con la ocupación. Lo
anterior permite reflexionar en el uso y disposición del oficio más allá de una
estrategia de vida fundamental para los pescadores, sino también en cómo
las relaciones socio-afectivas son un elemento central para la organización
del trabajo y, por tanto, de la industria pesquera del camarón. Las relaciones
familiares son entonces un factor de orden sociocultural fundamental no
solamente para comprender la forma de organización laboral, sino también
forman parte de la lógica de una actividad económica.
Los pescadores se incorporan a la pesca a edades muy tempranas aunque
la evolución en la media de edad de incorporación a la pesca de la primera
a la tercera generación se haya modificado (14 años para la primera cohorte,
16 para la segunda y 18 para la tercera). Si bien, el momento de la vida en la
que se incorporan los individuos a esta actividad ocupacional ha cambiado
a lo largo del tiempo, continua abarcando un período clave para delinear el
camino laboral como lo es la juventud; donde las decisiones que se tomen
suelen tener un efecto en la vida de las personas:
La juventud es un momento clave para analizar los mecanismos de cristalización
de desventajas y de privilegios, por lo que las vivencias y decisiones tomadas
durante los años que comprende este período dejan marcas indelebles en las
trayectorias de vida de los jóvenes, condicionando sus derroteros futuros
(Mora y De Oliveira, 2014:15).