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CAROLINA PELÁEZ GONZÁLEZ
La pesca como estrategia de vida en tres generaciones de pescadores de camarón
países, especialmente japoneses, les enseñaron a las comunidades pesqueras el
arte de la pesca industrial. Antes de 1936, este tipo de pesca estaba en manos
de estadounidenses, a partir de este año los japoneses iniciaron la pesca en
las costas del pacífico argumentando que realizaban exploraciones científicas
(Román, 2006: 248).
Los resultados de las investigaciones indicaron que las costas de Sonora y
Sinaloa tenían abundancia de cardúmenes de camarón. Los japoneses iniciaron
convenios con las cooperativas de pescadores con la promesa de que contratarían
a pescadores mexicanos, pero esto no fue así. En los años subsecuentes se fueron
integrando pescadores artesanales a la pesca del camarón, llegando a laborar
hasta 800 mexicanos en esta actividad. Se considera el año de 1940 como el
período de inicio y consolidación de la pesca industrial del camarón, ya que
fue en este año cuando se creó la Ley General de Sociedades Cooperativas y
la Ley de Bienes Nacionales donde se establecía que las cooperativas tenían
el derecho de la pesca del camarón.
El impulso que tuvieron las cooperativas fue gracias al proteccionismo
del Estado de Bienestar de la época, preocupado por incentivar el desarrollo
industrial del país en sus diferentes sectores. Las cooperativas que comenzaron
a formarse lo hacían a través de la adquisición de permisos que brindaba
el Estado para realizar esta actividad. Esto les permitió negociar con los
propietarios de los barcos, nacionales y extranjeros, a través de contratos de
prestación de servicios o arrendamiento, donde los pescadores negociaban el
uso de las embarcaciones a cambio de su fuerza de trabajo, conocimiento y
compartir su derecho de exclusividad (Román, 2006: 249).
El salto de la pesca artesanal a la industrial representó un cambio tanto
cultural, organizativo como tecnológico para el surgimiento de un sector
industrial en el país. Los extranjeros introdujeron una tecnología desconocida
hasta ese entonces: el barco camaronero. Este artefacto permitía que la
pesca se realizara en zonas marítimas más profundas; a su vez, implicaba la
incorporación de nuevas técnicas de pesca que formaban parte del buque, como
son las redes industriales para pescar. El cooperativismo como nueva forma
de organización permitió, a través de la asociación de pescadores, negociar y
aprender de las industrias pesqueras extranjeras. Junto con la industria nace
también una forma de organización laboral y social que va a persistir hasta el
cambio del modelo económico neoliberal en la década del noventa.
La organización del trabajo en la pesca industrial del camarón ha estado
condicionada a las reglamentaciones provenientes de las políticas pesqueras.
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