Ajedrez Radio Rebelde Julio - Agosto - Setiembre 1979 | Page 60

CAPITULO 1 De cómo el l i bro encontró a su autor General mente los escritores no recuerdan cuando les surg i ó la idea de escri b i r una u otra de sus obras. Yo, s i n embargo, puedo seña l a r con exactitud l a fecha y las c i rcur 4;tancias que me mov i e ron a escr i b i r el pre­ sente l i bro. Todo comenzó el 17 de d i c i e m b re de 1 969 en Belgra­ do donde tenía l ugar un torneo i nternac i o na l . De los ajedreci stas soviéticos part i c i pábamos en é l el ex-cam­ peón mund ia l M. Botv i n n i k , e l g ran maestro E. Gueller Y yo. El reg lamento del torneo era muy r i g u roso, y la lucha muy encarnizada (es sufi ciente recordar que el primer l ugar fue compartido por cuatro partici pantes .) Para conservarse en forma e ra necesario alternar racl o· nal mente el ti empo ded i cado al ajed rez con el de des­ canso. Para refrescar, efectuábamos paseos por las afueras de la c i udad . Pronto nuestro trio se conv i rtió en un dúo, ya que G u e l l e r prefería ded icar su tiempo Ubre a los secretos de la teoría . . Prec i samente el d ía 1 7 de d i c i embre Botv i n n i k me preguntó : " ¿ Está escri biendo Ud. algún l i bro de ajedrez ? " . Lo m i ré asombrado y le dije que yo jugaba con mucha frecuenc i a , que emplea­ ba mucho tiempo en prepara n n e , que aoo era joven y que escribi ría con posterioridad. Al final de esta frase sentí lo poco convicente de mi respuesta . La répl i ca de Botv i n n i k no se h i zo esperar. " i D ígame mejor s i n rodeos q u e Ud. es vago! ¡ Cómo no le da vergüenza ! El deber de todo ajedreci sta es escri bi r." term inó Botv i n n i k con mucha seri edad . Con poste r i o r i dad, cuando me encontraba jugando, repi­ cabln en mi mente las palabras de Botv i n n i k . Y o sen­ tía lo justo de e l l a , su profu ndidad, y no me dejaban tranqu i lo . Esa m i s ma noche dec i d í seg u i r el consejo de Botv i n n i k . ¿Qué escri b i r? Esta d u d a l a d i s i pé pronto . Dese­ ché la i dea de p u b l i c a r las partidas escog idas. Para esto en verdad me s e n t i a aun muy joven y, aun más, no perd ía la esperanza de jugar mi mejor partida. Para escribir algo teórico tampoco estaba convencido de tener derecho, ya que conoc ía la teoría con bastante i nsuficiencia. Bueno, ¿ y " l a variante Po l u g a i evsky " ? Pues ya estoy acostumbrado a que los teór i cos relacionen uno de los s istemas de l a defensa S i c i i iana con mi nombre . · ¿Qué hacer? ¿ Escr i b i r sobre lo más intimo, sobre el trabajo rea l i zado en lo que en un t i empo fue mi arma teórica más secreta ? ¿ Contarle a todos como efectué la bús­ queda ? ¿ Conta r sobre los momentos fe l ices y amar­ gos re lacionados con esta variante ? ¡ Dec i d i d o ! La variante Poluga i evsky. Pero ahora me surg i ó la duóa . Escr i b i r sobre el aná­ l is i s de gabi nete , sobre el trabajo nocturno con el ta­ blero, s i g n ifica penetrar en el l l amado l aboratorio del 58 G. M . Lev A. Polugaievsky gran maestro, y este laboratorio no sólo i nvestiga los problemas de las aperturas, no sólo trabaja antes de una partida. Por este motivo, el l i bro debe contener también el anál i s i s de las partidas sel ladas y contar sobre los métodos de preparac i ó n . De otra forma , e l cuadro del laboratorio no estaría completo. Estas fueron las ci rcunstancias que permiten aseverar que el d ía 1 7 ded i c iembre de 1 969 fue e l d ía del surgi­ m iento de l a presente obra . Desde aquel entonces ha pasado mucho tiempo. La participación en varias etapas del c i c l o de e l i m i nacio­ nes por el Campeonato del Mundo interrumpió el co­ m ienzo del l i bro. Antes de pasar a temas puramente ajedrecfstlcos q u i s i era mostrarle a los l ectores mi punto de vi sta so­ bre el estudio, es decir, sobre la as i m i l ación de la teo­ ría de las. aperturas . Existen varios métodos de lograr la sabiduría en las aperturas . Por ejemplo, muchos g randes maestros no dejan s i n atención n i nguna variante de moda, prácti­ camente juegan todo, pero no tratan de Introducir nada signifi cativo en la teoría de las apertu ras. Esta táctica puede ser d i scuti b l e , pero en la práctica permite eco­ nom i zar mucho tiempo, fuerza y energías. Estos ajedrecistas trasladan regularmente el centro de gravedad de la partida hacia el medio juego, y pue­ den ser l lamados ajedreci stas prácticos. Dignos re­ presentantes de esta tendencia son el ex-campeón