Ajedrez Radio Rebelde Julio - Agosto - Setiembre 1979 | Página 59

sabe. Por una parte se estrecha el circulo de los aná­ lisis, pero por otra, cilnsado de la lucha, pudiste haber cometido un error y no ltscer la mejor jugada sellada. En fin, tanto con o uno como con lo otro tiene que v�r­ selas todo aJedrecista. Basándome en la experiencia de nuestras partidas puedo asegurar que L. Polugaievsky es uno de los maes­ tros más fuertes en el análisis de las partidas selladas en las posiciones más complejas. Pueden ser posiciones donde el medio juego aun está en su apogeo, donde ambos reyes se encuentran bajo e/ fuego enemigo y donde todo lo decide la fantasla. El ejemplo más brlflante de esto es la partida sellada contra F. Gheorghiu que se ofrece en el libro. Aqul, tras cada movida surge prácticamente lo Inesperado, y a veces el fuerte y experimentado gran maestro X puede ponerse a pensar unos cuarenta minut()s Inme­ diatamente después del análisis. Esto Indica que la movida del contrario parece exte­ riormente Ilógicas, pero en el ajedrez la lógica y la ver­ dad no siempre marchan juntas. Pueden ser ·posiciones donde no cabe, o casi no que­ da lugar al cálculo, el cual e s suplantado por la abstrsc­ clón y los planes estratégicos, como por ejemplo en la partida con S. Gligorlc. G. M. M . Tahl · Aqul, corrio en las cartas, hay que tener paciencia para lograr un solitario, hasta qu� las cartas -perdón­ las piezas no coincidan y en el tablero no surja la po­ la URSS; a la ciudad de Bakú donde Ud. se contagia sición antes designada. con el ambiente de análisis reinante, donde se crea un Interés de los teóricos, como después de la partida estado sicológico particular que pasa desde el Interés sellada con E. Gueller, o la antes mencionada con S. G/1- por el análisis hasta el desprecio del mismo en favor gorlc. del interés deportivo. mi experie ncia) el 90 % de los grandes maestros sim­ Sin lugar a dudas la última palabra en la historia de la variante Polugaievsky aún no está dicha. Yo par­ ticularmente pienso que con el tiempo la s blancas po­ He aqui que se despierta el Es más, en esta última (nuevamente apelo a p1e me nte hubiera acordado tablas, ya que n� se ve como · plantearle al adve ; sario algún problema serlo, y mucho menos, ponerlo al borde de la catástrofe. drán poner en duda la disposición de las piezas negras, En fin, cada uno de nosotros puede r�cordar varias, pero cuándo y por quién esto será logrado, no lo sé. Es posible que el carácter analítico del autor la permi· o al menos una "partida de la vida"; cuando todo de­ pende de esta partida: la medalla de oro, el grado de­ ta defender esta variante una y otra vez, la cual es sis· port ivo, la clasificación. temáticamente enterrada, pero aun nadie la ha logrado libro. enterrar. sobre este tipo de partida. La segunda parte del libro tiene un carácter c omple­ tamente distinto. Y he aquí otra faceta de e s te Surgen ante noso tros los relatos de Polugalev�ky ¿ Cómo lograr la victoria si es tan necesaria como el aire ? El relato es sincero como toda la obra, y enseña como lograr el estado de La dlferenánim o necesario para alcanzar la victoria. horas, a la mañana siguiente o dentro de dos. tres, sie­ cia en los métodos está determinada por situaciones concretas, y el autor se veis en la necesidad de encon­ trar algo nuevo, tanto en sí mismo como en las circuns­ te días (a veces es así} los contrincantes se vuelven tancia, para lograr la victoria. a sentar tablero por r:nedio. la elaboración de una apertura, en el análisis de una Han pasado cinco horas de juego. a uno de los participantes el sobre. El árbitro tiende D entro de dos Se abre el sobre, se divul­ ga y se realiza la jugada sellada y conti;1úa la partida. Y cada vez, ya sea en partida sellada, o en la preparación de · una partida de­ Comienza la emulación en el arte del análisis de la cisiva, el autor encontró la única variante que lo con­ pos ición sellada. y gana aquél que fue más exacto y dujo a la victoria. minucioso. aquel que vió más y encontró más. La historia de esta búsqueda, de estos logros, éxitos Al inicio los adversarios están en igualdad de condl· ciones. Claro está. uno de ellos conoce la jugada se­ llada y el otro sólo lo que es más ventajoso. No se 57 y decepcione s no es sólo muy interesante, sino que enseña, y en esto consiste el valor y la singularidad de este libro que ahora se ofrece a los lectores. ·