lada, cuando, inesperadamente, Capablanca " dejó una pieza en el aire "!? Pero... ¡ no! En realidad las blancas habían estado preparando una jugada y una variante en la que ganaban un peón. Todo esto fue artísticamente encubierto.
Quizás haya sido desleal con Lasker, pero cuando la partida Ragozin-Lasker fue sellada en una posición difícil para mi amigo Ragozin, luego de largos análisis, fuimos a consultar a... ¡ Capablanca! Le mostré las conclusiones a que habíamos llegado en el curso de nuestos análisis; había variantes complicadas, así como una posibilidad simple que conducía a un " claro " empate. Capablanca lo escuchaba todo y movía la cabeza. sonriendo. Cuando terminé la historia completa, dijo simplemente que el llamado final tablas ¡ estaba sentenciado a muerte! Entramos en un largo análisis y sucedió que Capa tenía razón. Ragozin y yo quedamos impresionados con la · fuerza de Capa en los finales. Es verdad que la partida Ragozin-Lasker terminó en tablas, pero sólo porque Lasker cometió pronto un desliz.
Capablanca venció en Moscú de 1936., Compartimos el primer lugar en Nottingham. Usualmente esto da lugar a celos entre los rivales. Sin embargo, en contra de la costumbre, nos hicimos buenos amigos. Nos encontramos por última vez en 1938, en Holanda. Capa tenía entonces 50 años. Creo que su segundo matrimonio con Oiga Chegoraeva jugó un rol crucial en esto. pues ella lo apartó del ajedrez. Capablanca nunca se preparó para un torneo, pero durante la competencia se dejaba llevar por el
J. R. Capablanca calor de la batalla. En el torneo de Holanda él claramente no estaba lo suficientemente compuesto.
Una vez estábamos sentados juntos en un automóvil. Nuestras esposas estaban conversando tranquilamente. De repente Madame Oiga( una · ex princesa rusa que Capablanca conoció en París) empezó a decir algo sobre su esposo. Capablanca sonrió para tranquilizar su ira y le dijo a su esponsa en francés: " Siempre Jo mismo, dinero, dinero, dinero ". Olvidó que mi esposa también entiende el francés.
El torneo fue el peor en la carrera de Capablanca. Yo tuve la suerte de vencerlo. Como dijo Madame Oiga, el tomó bien la derrota. " Fue una batalla de ideas ", le dijo a su mujer.
Después de la muerte de Capablanca, Alekhine escribió un conmovedor artículo en el que pagaba tributo al genio natural del hombre. Nadie puede negarlo. Después de su match por el campeonato mundial en 1927 Alekhine y Capablanca no estaban en términos amistosos. Cuan do los participantes en el torneo se reunían para las consultas precompetitivas en el hotel Amstel en Asterdam, los dos grandes los atendían alternadamente, primero uno y luego el otro. Por lo tanto, el artículo de Alekhine pagándole tributo a su rival merece el mayor crédito.
El Match que Nunca Fue
Conocí a Alekhine en 1936 en el torneo de Nottingham. Era un período poco feliz de su carrera. Todabía bebía y parecía nervioso y exhausto. Se comportaba cautelosamente conmigo, obviamente pensando que yo lo iba a evitar. Sin embargo, yo había recibido instrucciones al efecto y decidí comportarme con él en lo exterior tal y como lo hice con los otros j1gadores.
El cambió luego de nuestro encuentro en el tablero. Fue una partida tormentosa, aunque terminó rápidamente tablas.
Al inicio del torneo leyó con gran autoconfianza un manifiesto en el cual decía que no reconocía ningún derecho especial que se diera al futuro ganador, y que estaba listo a jugar el match con cualquier gran maestro reconocido que pudiera reunir un fondo de ¡ diez mil dólares! Hizo una excepc1on con Capablanca, para quien la suma era de 18,000 dólares.
Alekhine era un carácter complejo. Tan pronto como sentía cualquier rasgo de hostilidad, sacaba sus púas como un puercoespín. Cuando las personas eran amables se sentía inclinado a portarse en la misma forma.
29