Ajedrez Radio Rebelde Julio - Agosto - Setiembre 1979 | Page 30
En 1 935 Lasker v i no a vivir en Moscú , habiendo
rec i b i do perm i s o de las autori dades soviéticas
a travé s de l a i ntervenc ión de Kri lenko. Más
tarde fue a New York a visitar a su hermana
M a rtha Lasker, y a l l í se quedó viviendo. En el
torneo de Notti ngham de 1 936 Lasker representó
a la U n ión Soviética .
M uchos han l e ído la i n stroducci ó n de E i nste i n
a l l i bro de Hannak sobre Lasker. E i nste i n estaba
sorprendido por el hecho de que a jugador de
ajed rez tan grande no le gustara el m i smo. Yo
p ienso que Lasker despistó a E i nste i n . Quizás
estaba l l eno de amargura como resu l tado de la
cruel y d ifíc i l vida que tuvo en sus últi mos
años . . . Cada vez que yo estuve con Lasker,
sentí que su verdadera v i da se desarro l l aba en
el juego de ajedrez.
La Fantóstica Comprensión
de las Posiciones
de Capablanca
E. Lasker
El torneo despertó un i nterés tremendo. El
primer día había c i nco mil personas en la audien
cia. Jugábamos entre escu lturas en el Museo
de Bellas A rtes ( hoy el Museo Pushki n ) . Se hizo
todo lo pos i b l e para que l a carga del torneo
fuera lo más fáci l pos i b l e de soportar para Las
ker. Por ejemplo, como el baño de los hombres
estaba algo l ejos , se construyó uno especial para
su uso exclusivo.
Después de las rondas l os jugadores jóvenes
I ban frecuentemente a l restau rante del Hotel
Nacional y l e mostraban sus partidas a Lasker
y a Capablanca. Fue entonces cuando penetré
en el espíritu de este viejo y gran jugador de
ajed rez . Una vez, cuando confiadamente me per
mití desechar una jugada, Lasker, para m i sor
presa , no estuvo de acuerdo. Defendió una po
sición que, según mi opinión, estaba condenada
a l fracaso. N o tuve éxito en convencerlo de que
la posición estaba real mente perd ida.
Era una figura muy el egante y d i stinguida. Los
pa rticipantes en la s i m u l tánea que él jugó eran
fuertes como los qlie se enfrentaron a Lasker,
pero era u n año y med i o después , el 20 de no
vi ebre de 1 925. Lo derroté en esa ocasión ¡y
me h i ce famoso !
Nos encontramos nueve años después en el
torneo de Hasti ngs . Capa había regresado a l
ajed rez aunque aun no h a b í a alcanzado la cima
de su forma. Parecía más delgado que en 1 925.
Esto no sólo se debía a l paso de l os años , sino
tamb ién a los ti empos d ifíc i l es que tuvo que atra·
vesar l uego de su derrota con Alekhine en 1 927.
Jugué con é l en l a ú ltima ronda . Estuve a la
defensiva durante toda l a partida, pero cuando
tuve algunas oportu n i dades de contrajuego es
tuvo de acuerdo en u n empate. Más que todo ,
l e gustaba estar a l a ofensiva ; l a seguridad era
mante n i da sobre cualquier cosa.
Asl es cómo era Lasker. Yo estaba bajo l a i n·
fluencia de otras opi n i ones, pero él no les pres
taba atención. El creía en sí mismo, en su sen
tido comú n . No perm i tía que l o i nfl uyeran las
preferencias externas . Estud i aba l a pos ición ( ¡ si n
i mportarle cuál fuera ésta ! ) , l l egaba a una con
clusión y hacía su jugada. Cuando se encontraba
en una situación d ifíc i l podía esperar cal mada y
pacientemente , como si estuviera emboscado, a
que su oponente cometi era une error.
Este fue el último torneo en que Lasker jugó
bien. En 1 936, en l os de Notti ngham y Moscú ,
su fortuna se había marchitado.
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A i nvitac ión de S . O . Wei nste i n , Capablanca
vino a la Embajada Soviética en Londres e i n me
d i atamente estuvo de acuerdo en j ugar en Moscú .
Pero pasó un t i empo antes de que rea l mente
arri bara . Wei nste i n desconsideradamente le pre
guntó sobre un pos i b l e match con Alekhine ¡y el
cubano cambió repenti namente de color! Echaba
fuego por los ojos, y no pudo cal marse por un
l a rgo ti empo . Capabl anca y Al ekh i ne perma n i e·
ron enemi gos por el resto de sus vidas.
Capa era fenomenal eva l uando pos iciones,
pero tamb ién era un táctico suti l . En el torneo
d e Moscú jugué con él con las negras y háb i l ·
mente logré l l evar l a partida a u n a pos ición n ive-