Ajedrez Radio Rebelde Julio - Agosto - Setiembre 1979 | Page 29

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por Mi ¡ ail Botvinnik( Traducción: Jesús Suárez)
Me he enfrentado con todos los Campeones Mundiales, con la excepción de Steinitz, quien murió once años antes de que yo naciera.( N. del T. Este artículo fue escrito en 1974.) Incluso jugué una partida con Robert Físcher antes de que fuera Campeón Mundial.
Los aficionados al ajedrez de hoy en día conocen muy bien a Spassky, Petroslan, Tal y Smyslov, en realidad, tan bien como yo. Es por ello que quisiera escribir sobre tres grandes del pasado: sobre Lasker, Capablanca y Alekhine, y sobre mi buen amigo Max Euwe, quien todavía se mantiene sano, vigoroso y joven.
El Espíritu Crítico de Lasker
En el invierno de 1924 Lasker vino como invitado a la Unión Soviética. En Leningrado dio exhibiciones de simultáneas y jugó partidas fuera de torneo. Yo había comenzado a jugar ajedrez sólo unos meses antes de su visita. Le pedí dinero a mi madre para comprar un boleto y corrí a ver en acción al gran jugador. La escena era poco usual: Lasker, de 55 años, se movía lentamente en el cuadrilátero. Jugaba tanto con las blancas como con las negras(¡ para él eran lo mismo!). Yo conocía a muchos de sus oponentes. Con la excepción de algunos maestros, se hallaban allí los más fuertes jugadores de Leningrado. No recuerdo el score de la exhibición de simultáneas, pero sé que Lasker obtuvo un buen resultado. Pero jugaba muy lentamente, y yo abandoné la sala algo después de las quince primeras jugadas más o menos. tarde...
Ya era muy
Nos encontramos en Londres 11 años después, luego de mi fiasco en el torneo de Hastings. El Presidente de la Sección de Ajedrez de Toda la Unión, N. V. Krilienko( uno de los compañeros de Lenin) le ordenó a Weinstein, quien había estado conmigo en Hastings, ver a Lasker para acordar su participación en el torneo internacio nal de Moscú de 1935. Yo fui con Weinstein a buscar a Lasker.
El chofer estudió por un largo rato el mapa de Londres antes que encontrara la calle en que Lasker estaba viviendo. Pasaron siglos antes de que llegáramos a una sección de la ciudad compuesta por edificios de ladrillos rojos de dos pisos, todos los cuales parecían exactamente iguales. Fuimos introducidos en una sala donde tres ancianas señoras estaban pasando el tiempo junto al fuego. Entre todas debían tener doscientos años. Lasker apareció unos pocos minutos después de nuestra llegada. Se encontraba débil y sus movimientos erah aún más lentos. Vivía frugalmente y su apartamento era modesto. Hitler ya había llegado al poder y Lasker habfa abandonado Alemania.
"¿ Cómo le fue en Hastings?" me preguntó Lasker. Empecé a contarle mis desdichas. "¿ Y cuándo llegó usted al torneo?"
Le expliqué que había llegado dos horas antes de comenzar la primera ronda. Empezó a cabecear añadiendo que yo debía haber llegado con, por lo menos, diez días de antelación para aclimatarme. Siempre he tratado de obrar de acuerdo a este consejo, aunque a menudo ha sido imposible.
Lasker no ocultó su placer en aceptar la invitación para tomar parte en el torneo de Moscú. Pronto después arribó a la capital soviética con su esposa Marta.
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