Ajedrez Radio Rebelde Julio - Agosto - Setiembre 1979 | Page 32

De Campeón Mundial a Presidente de la FIDE Euwe se ha d i stinguido a sí mismo como una persona enérg i ca y activa, tanto en l a vida como en el tabl ero de ajedrez. A. Alekhine Su amor por el ajedrez era i l i m itado . Lo leía todo y conocía todo. Tan pronto como me vio en Amsterdam comenzó a discutir sobre Smys l ov (quien recién acababa de convert i rse en campeón de Moscú ) y me d ijo que él había encontrado a lgunas o r� isiones en sus comentarios a ciertas partidas. ¡ Cuando A l ekhine se dejaba l l evar por el anál i s i s de una partida, se convertía en un conversador fasci nante ! El Torneo AVRO final mente termi nó . Aunque final icé tercero , tuve éxito en derrotar a Alekhine y a Capablanca. En l a clausura del evento me acerqué a Al ekhine y l e pregunté s i podía brin­ darme algún ti empo para conversar. Al día si­ gui ente fu i junto con Flohr a encontrarme con el Campeón Mund i a l . Pronto l l egamos a l acuerdo de un match. Me dejó su d i rección en América del Sur, donde esperaría una carta oficial Re­ g resé a casa , rec i b í perm iso para jugar el match y le envié un reto ofi c i a l . En el verano de 1 939 recibí una carta del Campeón Mundial ( l a cua l , desgraci adamente , n o h a sido conservada) , e n l a cual aceptaba el reto . Pero pronto comenzó l a guerra . Durante la contienda Alekhine se encontró en una situación difíc i l . Después de l a m i sma su posición fue peor aún. Se renovaron las nego­ ciaci ones sobre el match a través de la Fede­ ración Británica de Ajed rez . El 23 de marzo de 1 946 el Com ité Ejecutivo de l a Federación de Ajedrez estuvo de acuerdo en organizar el match en Inglaterra . En la n9che del 24 al 25 de marzo , Alekhine, i nesperadamente, murió . . . En 1 934 h izo u n viaje a l a U n ión Soviética (es­ tuvo en la Cri mea) y jugó un torneo en len i n­ g rado. A l l í fue donde tuvo l ugar nuestra pri mera partida. Euwe tuvo mala suerte en esa ocasión. Se lastimó una pi erna m ientras nadaba en el Mar Negro, y su enfermedad le impidió jugar en el torneo a l tope de su forma . las próxi mas veces co i nc i d i mos en N ott i ngham 1 936, en el tor­ neo AVRO 1 938 , en G roni ngen 1 946 y final mente en el Match Torneo en 1 948. A l principio encon­ tré muy difíci l jugar con é l . Euwe se adaptaba tan rápida y potentemente a las cond i c i ones y prob l emas de la l ucha, que yo m� sentía Inseguro en m i s lentas deci s i ones. Estaba especi a l mente confund ido con sus "j ugadas l argas " , pues yo nu nca observaba el tab l e ro compl eto y entonces muy frecuentemente erraba en mis cá lculos. Sólo en 1 948, cuando e l juego de Euwe había perd ido su fi lo, tuve éxito en recuperarme de las partidas que perdí en los primeros encuentros . Euwe es, s i n eludas, un gran ta l e nto en aj edrez, aunque é l se i nc l i na a l pragmatismo. Conoce mucho sobre aperturas y finales. Sus ideas con respecto al juego pos i cional no son excepcional­ mente ori g i nales, per9 las l l eva a cabo viol enta y enérg i camente . También fue un tácti co de gran i ntu ición. Recuerdo que el Match Torneo de 1 948 casi se term i n a debido a Euwe . Atravesamos Eu ropa compl eta en tren en nuestro cam i no hac i a Mos­ cú , donde se iba a jugar la segunda parte del torne o . Con la prisa ol vidamos obtenerle en Ber­ l ín una visa de tránsito para Po lon i a . Natural­ mente, en la frontera pol aca nos sug i r i eron que Euwe regresa ra a Berl í n por su visa. De repente . Euwe se s i ntió desan i mado e i nmed i atamente comprendí que e l torneo estaba en pel ig ro . las " negoc i aciones" dura ron c i nco horas y vei nte m i nutos . El tren nos esperó todo el tiempo. Fi· nal mente , l a s autori dades pol acas resolvie ron el prob l ema a favor nuestro . Ahora e l tren corrió como u n expreso , dejando atrás i m portantes pa­ radas ( M i nsk y Mazovetsky) . Arr i ba mos a Brest a t i empo y cambi amos de tren para Moscú . Pero nos esperaba un nuevo contrati empo e n Brest. Los ofi c i a l es de aduana querían confi scar l os l i bros de notas de Euwe. Como e l los no sabían holandés, las ci rcunstancias demandaban que los apu ntes fueran envi ados a Moscú y che­ queados a l l í por s i pose ían algo contra l a U n ión Soviética . Euwe estaba muy i nqu i eto , pero al 30