ISBN 0124-0854
N º 196 Marzo de 2013 primera vez en 1986 en Gran Bretaña, y los científicos se dieron cuenta pronto de que alimentar las vacas con suplementos de proteínas y minerales derivados de los cadáveres de otras vacas propagaba la enfermedad. En un principio, las autoridades británicas supusieron que la EEB no podía transmitirse a los humanos. Basaban esta hipótesis en la observación de que una enfermedad similar de las ovejas, que ha existido por cientos de años, no se ha propagado entre los seres humanos. Pero en 1996 se estableció un vínculo entre la EEB y una nueva enfermedad neurodegenerativa humana, clasificada como una variante de la enfermedad de Creutzfeltd-Jakob( vECJ). También se cree hoy que la EEB pudo haberse originado en la alimentación de vacas con partes recicladas de ovejas.
En respuesta a la epidemia de EEB, centenares de miles de vacas fueron sacrificadas e incineradas en la Gran Bretaña. Los gobiernos de todo el mundo prohibieron la importación de ganado y productos cárnicos británicos, y se vetaron los alimentos para el ganado con base en proteína y harina de hueso vacuno reciclados. En 1990, los Estados Unidos comenzaron a hacer pruebas de EEB en un porcentaje pequeño de ganado estadounidense. El ganado británico que se había importado con anterioridad a las prohibiciones fue perseguido, incautado y sacrificado. En 1999, la
Administración de Alimentos y Medicamentos( FDA por sus siglas en inglés) prohibió las donaciones de sangre de personas que habían pasado seis meses o más en Gran Bretaña. Estas prohibiciones se fueron haciendo cada vez más estrictas, y cuando la encefalopatía espongiforme bovina se detectó en varios países europeos, se extendió a personas que habían vivido en la Europa continental.
Después del descubrimiento de la vECJ, las autoridades de la Europa continental y otros lugares les aseguraron a sus ciudadanos que la EEB era un problema británico. Habiendo vivido en Francia entre 1996 y 1998, experimenté de primera mano los esfuerzos de las autoridades francesas por convencer a la opinión pública de que el problema de las vacas locas estaba localizado al otro lado del Canal de la Mancha. En el supermercado, los paquetes de carne de res francesa se marcaban con etiquetas“ VF”—“ viande francaise”( y no“ vache folle”— de las vacas locas—, como algunos consumidores señalaban con sarcasmo), para tranquilizar a los consumidores con la certeza de que era francesa. Mientras tanto, los consumidores británicos reaccionaban con indignación a la prohibición de la venta de carne con hueso y de algunos órganos internos, que eran considerados más riesgosos para la transmisión de la enfermedad que el tejido muscular.