Agenda Cultural UdeA - Año 2012 OCTUBRE | страница 32

ISSN 0124-0854
N º 192 Octubre de 2012 los computadores y agricultura, dibujan, pegan fotografías. Escriben los niños, los señores, las amas de casa, los campesinos de todas las edades. Una extraña pulsión nos contagia.
¿ Pero cómo se acercan los hombres y las mujeres a la escritura? Daniel Fabre ha señalado contrastes; él dice que en Europa“ desde los estratos más poderosos hasta los medios populares, las mujeres han sido las iniciadoras y las actoras, en lo cotidiano, de una modificación del comportamiento y la sensibilidad hacia un control de la violencia, una regulación de sí, de sus impulsos, y una valorización de la interioridad, apoyada sobre una relación particular hacia la lectura y la escritura”. Y esto no pasa sólo en Europa, sucede en todas partes, pero la diferencia entre hombres y mujeres en este sentido ¿ es genética, cultural? Un poco de todo eso, creo. Hay algo en lo femenino que permite con mayor entrañeza( permítanme la palabreja), reconocer la propia voz, revivir la íntima experiencia, situarla en el mundo, escribirla. No advierto aún en los niños y niñas una marcada diferencia, pertenecen todavía al anima mundi, iremos enajenándolos y poco a poco la voluntad de los niños( más que la de las niñas) se distanciará del diálogo interior para volcarse al afuera competitivo, que ciega el adentro.
Con un trato apacible y sin misterios, invitamos siempre a quienes participan en nuestros talleres
a que pierdan el miedo a la hoja en blanco. Ese temor tan común para el que está familiarizado con la escritura y para el que nunca se expresa en ella, pero obviamente por distintas razones. Les proponemos que se abandonen despreocupados, para asistir, en toda su fuerza y cándida verdad, a sus textos completos, sin intervenciones. Recordemos que el sentido primero de cándido es puro, limpio. No corregimos ortografía, ni agregamos, ni quitamos palabras. En el momento en que de pronto se van a publicar sus escritos, conversamos con quienes los hicieron, para mirar juntos, sobre todo la ortografía y la puntuación. Admiramos de tal manera su voz escrita, tan cercana a la oralidad, que respetamos al extremo sus virtudes expresivas. Y ellos, en la fiesta que hacemos con sus hallazgos, sienten que valoramos sus palabras y, alumbrados por ellas, tratamos de entender sus vidas para acompañarnos. Nos escribimos y nos leemos para pensarnos, para ir con una mirada más atenta por las vidas. No estamos empeñados en formar artistas, sólo queremos enriquecer y comprender mejor nuestros andares.
Escuchemos a dos muchachos que asisten a nuestra biblioteca: