Agenda Cultural UdeA - Año 2012 OCTUBRE | Page 12

ISSN 0124-0854
N º 192 Octubre de 2012 práctica), aportando razones a favor y sopesando o desvirtuando razones en contra; un proceso, en cierto sentido, competitivo, de“ medición de fuerzas”: la fuerza comparativa de las razones enfrentadas; y al mismo tiempo cooperativo: la verdad, o lo que sólo provisionalmente podemos considerar como tal, surge del aporte, del“ rendimiento” del intercambio polémico de ideas. En este enfoque, la verdad, especialmente para asuntos comunes y de ciencia, no preexiste a la argumentación. La argumentación no es un juego predeterminado.
persuadir
y
ser
persuadido;
y
el
de
procedimiento: saber interactuar y conducirse
civilizada y eficazmente en una discusión.
Desde este punto de vista, saber argumentar es
saber llevar las controversias, saber“ vivir en
controversia”( con uno mismo y con los
demás): desempeñarse de modo inteligente en
discusiones reales; seguir el curso, en cierta
medida
imprevisible,
de
un
debate,
respondiendo
con
acierto
a
sus
derivas
temáticas,
lógicas,
emocionales
y
de
interacción.
2 Entre argumentar y persuadir. Saber vivir en controversia
En Occidente, la argumentación y la retórica( que Aristóteles definió como“ la facultad de considerar en cada caso lo que puede ser convincente”) vivieron su primer momento de esplendor en la Grecia clásica, donde un ciudadano era alguien capaz de discurso y acción responsable en la esfera pública; ante diversidad de audiencias y en variedad de ocasiones( políticas, judiciales, conmemorativas y de homenaje); entrenándose para dominar los aspectos que se deben cuidar en el discurso argumentativo: el lógico: examinar, sustentar y
refutar ideas; el emocional y de influencia:
3 La argumentación tiene“ vida propia”. Seguir el curso de una discusión
La argumentación es un fenómeno dinámico, de cambios y desplazamientos, y éstos pueden presentarse debido a maniobras de los contendientes o a las“ derivas” propias del intercambio. Una discusión conducente surge de diferencias de opinión específicas o preguntas delimitadas, y éstas a su vez van ramificándose o derivando a cuestiones conexas: podemos preguntarnos qué políticas contribuyen a promover la igualdad, pero no podemos desligar esta respuesta de una definición de qué se entiende por igualdad, o de una reflexión sobre cómo equilibrar su realización con la de otros valores, por ejemplo