ISSN 0124-0854
N º 193 Noviembre de 2012
La pulsión de archivar
Marta Lucía Giraldo
[…] intentar meticulosamente retener alguna cosa, hacer sobrevivir alguna cosa: arrancar algunos trocitos precisos al vacío que se abre, dejar, en algún lugar, un surco, un rastro, una marca o algunos signos Georges Perec
L
a pulsión de archivar es tan antigua como el hombre mismo. El archivo nace del deseo y de la necesidad de los seres humanos de dejar huella en documentos que registran y conservan los actos cotidianos de la existencia. Gracias a esta práctica se ha podido representar la historia de sociedades, anteriores a la nuestra, cuyos vestigios escriturales han permanecido a través del tiempo. Ahora bien, esta necesidad y este deseo se concretan de múltiples maneras y generan diversos tipos de archivos que tienen en su origen distintas funciones, lo que implica, también, que deben afrontar diferentes retos. Para empezar, es preciso aclarar que no todos los documentos legados por el pasado han sido creaciones deliberadas de sus productores; también existe lo que el historiador Marc Bloch llamó“ testimonios involuntarios”, documentos que también portan evidencias del pasado, pero en la medida en que no son concebidos para la posteridad, nos ofrecen una visión desprevenida de los acontecimientos. Ejemplo de ello es el archivo judicial, conformado por un conjunto de huellas de vidas que de ningún modo piden expresarse así, y que están obligadas a hacerlo porque un día se vieron enfrentadas a las realidades que impone el control social. Como propone Arlette Fargé, el archivo judicial“ no ha sido compuesto para sorprender, agradar o informar, sino para servir a una policía que vigila y reprime”( Fargé 1991, p. 11).