ISBN 0124-0854
N º 188 Junio de 2012 porro, por ejemplo, alcanzaran una repercusión nacional. En otras palabras, dejando de lado la afirmación de José Vicente Contreras de que Lucho Bermúdez“ vistió de frac la música costeña”, que han repetido hasta el cansancio los periódicos colombianos en este año del centenario del maestro, podría decirse que más que eso, él en realidad lo que hizo fue ofrecerles a esos géneros una cédula de ciudadanía nacional, pues en gran parte, gracias a él, géneros colombianos como la cumbia y el porro se convirtieron en puentes de identidad nacional y trascendieron las fronteras. En este sentido, tiene razón Enoïn Humanez Blanquicett cuando en“ Centenario de Lucho Bermúdez: celebración de cien años de alegría y goce”, afirma:“ En mi opinión, Bermúdez, amparado en la autoridad que le confería su formación técnica en un medio dominado por músicos sin formación, se tomó el atrevimiento de entrar con la música costeña a la escena nacional vestida con su camisa floreada, su sombrero de paja, su pantalón blanco, sus abarca stres puntá y su mochila al hombro”.
Se refiere el autor a ese maestro que por allá, a mediados del siglo veinte, de manera un poco subversiva para los usos de esos tiempos, irrumpió en la capital colombiana con unas canciones de las que un columnista de El Tiempo, quien seguramente recogía el sentir de muchos bogotanos, afirmó que era“ una
merienda de negros”. Pero Lucho no se dejó vencer por la frialdad con la que lo recibieron muchos de aquellos cachacos, y con el tiempo demostraría que sus canciones en ritmos costeños eran mucho más que eso, y habían llegado para quedarse y para imponerse en la historia musical de Colombia. Más que“ una merienda de negros”, su música era una Fiesta de negritos, pareció responder muchos años
Colombia tierra querida: portada de Discos Fuentes
después, con una pieza musical en ritmo de porro en la que el clarinete, el saxofón y la trompeta entablan una brillante y festiva discusión con la que bien podemos celebrar en este año el centenario del maestro.
Un himno bailable para Colombia
Por eso, volviendo a Colombia, tierra querida, podemos pensar que si este fuera nuestro himno