Agenda Cultural UdeA - Año 2012 JUNIO | Seite 20

ISBN 0124-0854
N º 188 Junio de 2012 en el hoy mítico salón Tropicana, de La Habana—. En Cuba se casaría, en 1970, con otra colombiana, Elba Gallo, con quien tendría dos hijos: Elba Patricia y Luis Enrique. Con ella permaneció hasta 1994, cuando murió a sus 82 años.
Así pues, fue en parte debido al Bogotazo que Medellín pudo parrandear con las canciones de Lucho Bermúdez y los cantos de Matilde Díaz: La Voz de Antioquia, el Club Medellín, el Club Unión, el Club Campestre, las disqueras, las más grandes empresas antioqueñas como Fabricato y Coltejer … en fin, en aquellos años los antioqueños tuvieron un nuevo referente musical para sus fiestas. Muchos“ veteranos” aun pueden evocarlas inolvidables parrandas con Lucho Bermúdez, algunas de las cuales se realizaban en el Bosque de la Independencia, que con los años se convertiría en el Jardín Botánico.
Entre los aspectos que hacen tangible la genialidad del maestro Lucho Bermúdez están lo prolífico de su obra y la diversidad de ritmos que se reúnen en su discografía, así como su versatilidad que le permitió dominar varios instrumentos. En su producción quedaron porros, gaitas, cumbias, fandangos, mapalés … pero también se alejó de la zona costeña para adentrarse en géneros de otras regiones, como pasillos y torbellinos, por ejemplo, convirtiendo
su música en un instrumento de integración nacional; y aun pudo ir mucho más allá, para inscribir su nombre en géneros extranjeros como el tango, el mambo, el jazz, el pasodoble, el bolero … en fin, una inmensa lista de canciones de diversos ritmos y géneros que, según distintas fuentes, sobrepasa con creces los mil registros; una lista que, contó él mismo alguna vez, se inició a sus veintidós años, cuando, viviendo en Cartagena, compuso Marbella.
Un compositor nacional
Pero uno de los principales méritos del maestro tal vez fue lograr recoger una serie de ritmos populares costeños que hasta entonces eran más bien“ ninguneados” en el ámbito cultural nacional. Ello se evidencia, por ejemplo, en las páginas de una revista colombiana que a finales de los años cuarenta sirvió de canal para una discusión sobre si la cumbia era realmente música.
Cuando Lucho Bermúdez, con la formación técnica adquirida gracias al tutelaje de sus primeros maestros, comenzó a componer canciones en aquellos ritmos costeños en los que— podríamos decir— incluyó aires más versátiles, dio inicio a una tarea que sería trascendental, pues fueron aquellos los primeros pasos para que ritmos como la cumbia y el