Agenda Cultural UdeA - Año 2012 JULIO | Page 19

ISBN 0124-0854
N º 189 Julio de 2012
Ya eres un hombre no aguantó más de tres días en cartel. Ricardo González la vio un viernes durante las tres funciones, y volvió el sábado. Y fue en ese sábado cuando el público, furioso, pidió la plata a la media hora de haber comenzado la película. Y como nadie les hizo caso se pusieron a tirar papeles de celofán en mantecados de papas fritas, y también algunos zapatos que llegaban hasta estrellarse contra la pantalla. Si hasta tuvieron que encender las luces y advertir que, desde ese momento, la administración se reservaba el derecho de sacar del teatro a quien lo mereciera, por su comportamiento. Apagaron nuevamente la luz, la gente siguió con el mismo escándalo y la administración del teatro no sacó a nadie. Ricardo, temblando de rabia, se preguntaba por qué no suspenderían la función, o por qué la gente, si era que no le gustaba la película, no se iba. Para él, la duración de la película fue todo un largo tiempo de martirio, mirando al muchacho nuevo, al debutante, a la hermosa Elizabeth Hartman y a Francis Ford Coppola, pidiéndoles disculpas a todos ellos en nombre
de los amantes del cine por tal recibimiento. Después, Ricardo González se tiró entre el tumulto de gente que estaba protestando, una vez terminada la película. La muchacha del pelo bonito estaba allí. Ricardo se acercó a sus espaldas para oír qué comentaba, pero ella no decía nada: miraba a su novio y son-reía, eso era todo. Ricardo González pensó, incrédulo, que era demasiado bonita para no decir nada después de haber visto una película tan bella como Ya eres un hombre. Si me demostrara con palabras que la cinta ha gustado, yo me acercaría y la felicitaría, pero ella no dice nada, lo único que hace falta es sonreír de ese modo.
“ Es una gran película, lo mejor que he visto en este año”.