Agenda Cultural UdeA - Año 2012 ABRIL | Seite 39

ISBN 0124-0854
N º 186 Abril de 2012
Intelectuales y políticos que tienen interlocución con Pombo
Abordaremos algunos ejemplos de estos intercambios a partir de los contactos y de las publicaciones nacidas de ellos.
Las compañías de Pombo nos permitirán ver, en primer lugar,“ la amplitud social” a la cual tenía acceso: escritores, políticos, artistas y familias norteamericanas de la élite. Pombo vivía en Gramercy Park-House, un hotel donde había una gran presencia de hispanohablantes( Orjuela, 1997), lo que permitió a Pombo ampliar sus perspectivas intelectuales y culturales y le ofreció, además, la ocasión perfecta de conocer la realidad norteamericana de la época: un país con una presencia hispanohablante cada vez más marcada.
Entre los intelectuales y los hombres de letras hispanohablantes a quienes Pombo conoció, se encuentran el cubano Enrique Piñeyro 5, José Durand de Guatemala y el español Andrés Orihuela, entre otros. Pombo encontró también otros compatriotas como: Mariano Manrique, Joaquín Posada, Alejandro Posada, Santiago Pérez y Luis Mantilla, todos personajes atados a la cultura o a la política de Colombia. También estuvo en contacto con políticos como Tomás Cipriano de Mosquera, el General venezolano José Antonio Páez, el
costarricense Luis Molina, o el diplomático chileno Carlos Morla Vicuña. Rafael Pombo era amigo de la poetisa María Juana Christie de Serrano y fue el primero en darla a conocer en Colombia con la traducción de sus poemas que fueron publicados en la antología Parnaso colombiano de Julio Añez, en 1887( Orjuela, 1965, 1975). Por su parte, sus relaciones con los escritores norteamericanos Bryant y Longfellow son muy importantes y representan un elemento intercultural muy claro en la historia cultural colombiana.
Terminemos esta cuestión de los contactos establecidos por Pombo, mencionando al músico norteamericano Louis Moreau Gottschalk, compañía interesante porque Pombo traduce, a manera de regalo para él,“ El lago” de Lamartine, una de sus traducciones más conocidas. Además, Pombo compartió con Moreau su gusto por la música, gusto que trató de transmitir a su regreso a Colombia.
Estos contactos están relacionados con la producción de la que ahora vamos a hablar. Pym( 1998) afirma, con razón, que los traductores no trabajan solos y que forman redes que permiten el flujo de los textos y de las ideas. Todos estos contactos no sólo le permitieron a Pombo establecer lazos de amistad, sino también realizar colaboraciones que tienen un alcance evidente sobre el trabajo de los intelectuales colombianos más allá de