ISBN 0124-0854
N º 180 Septiembre de 2011 con las formas de creación y de expresión propias de su tiempo; pero, a la vez, como un constructor de la memoria, entendida como el capital cultural acumulado que significa el desarrollo del conocimiento enriquecido en su relación con otras formas de creación, producción y apropiación del mismo.
La llamada formación integral, como modelo que ha sucumbido al situarse en los espacios del tiempo libre de los estudiantes, sin atravesar el currículo, ni integrar estrategias en las que participen los docentes, los empleados, los egresados y todas las comunidades universitarias, con sus“ tribus” y formas diversas de asociación, en todos los espacios de la vida universitaria y desde todas sus funciones esenciales( la docencia, la investigación y la extensión), deberá abrir paso a la formación ciudadana, que desde las aulas, el laboratorio, el espacio deportivo, el espacio de encuentro cultural, el lugar para el descanso y el esparcimiento, abone el camino para la creación de nuevas prácticas educativas y culturales que permitan construir un nuevo proyecto de universidad, más respetuosa, más creativa, más pertinente y centrada en la necesidad de hacer realidad los principios institucionales de igualdad que define el carácter democrático y pluralista de la Universidad; el de responsabilidad social, que establece que la Universidad,“ como institución estatal, constituye un patrimonio social y
asume con el más alto sentido de responsabilidad el cumplimiento de sus deberes y compromisos”, y el de universalidad que plantea la permeabilidad de la Institución a todas las manifestaciones del pensamiento, como principio de apertura a“ todos los saberes científicos y expresiones culturales”… y como condición para hacer efectivo el“ despliegue de los contenidos éticos y estéticos en todas las asignaturas del currículo”. 2
La universidad como proyecto cultural y el lugar de lo cultural en el proyecto de universidad
Hablar de la universidad como proyecto cultural implica pensar en el lugar o morada de la cultura, es decir, su ethos en el proyecto educativo de la institución. Dicha búsqueda ha permitido que la Universidad cuente con la cultura, y lo cultural entendido como los procesos que la concretan, como una dimensión muy importante de su quehacer, la cual se concreta, no solo en el Plan de Cultura 2006-2016: la cultura, fundamento de una universidad pertinente, sino en el universo de prácticas y procesos culturales que ratifican día a día su misión como proyecto cultural y educativo.
Plantea Yahíma Gómez Pozo que
[…] el papel de la educación en la formación de valores se basa en propiciar las