Agenda Cultural UdeA - Año 2011 MAYO | Page 28

ISBN 0124-0854
N º 176 Mayo de 2011 universidad; y, con ello, frente a la clientela de estudiantes, la investigación que se promueve no es más que conocimiento deshilachado, que casi por azar daría sus frutos. Mencionando de paso la ya recurrente denuncia de que, en la misma universidad, esa investigación está atrapada en manejos burocráticos y ni someramente alcanza a redundar en cambios sociales y políticos importantes. 7
Por lo demás, ello indica que los estudiantes no están siendo guiados en su acceso a las formas discursivas de su disciplina. 8 Es decir, no se les presentan, de manera guiada, las pautas y procedimientos de argumentación, sustentación y elaboración conceptual desde su disciplina; ni, mucho menos, se les explicitan aspectos mínimos de los tipos de textos utilizados. Así como tampoco son guiados hacia una correcta apropiación de fuentes, que excluya tajantemente la tergiversación y el plagio.
Claro, si, como se constata, la lectoescritura académica ha caído en desgracia, cómo no entender que en la calificación de los“ ensayos” de los estudiantes la escritura no se tenga en
cuenta, o apenas se tenga en cuenta( de vez en cuando se hace una corrección ortográfica o idiomática). Y es muy probable que los profesores obvien la composición de los textos de los estudiantes en el momento de calificarlos porque en sus clases no integran el trabajo pedagógico a la lectoescritura, y su quehacer sigue ― y seguirá ― confinado a los ámbitos de lo que se comenta de oídas. Es como si se tratara de un renunciamiento a discutir sobre la textura de lo escrito en favor del registro oral y la información directa; como si entonces perdiera relevancia el cómo son dichas o escritas las cosas.
Grosso modo, en estrecho vínculo con lo oral, el renunciamiento a la textura de lo escrito se refleja en añejas fórmulas coloquiales que rebajan la importancia de la forma como se dicen las cosas:“ sí … pero entendió”, es decir,“ lo dije mal, pero usted entendió, ¿ no?”. Lo cual tiene serias implicaciones si pensamos en un principio como el de que el lenguaje no“ refleja” simplemente las estructuras sociales sino que las“ construye”; 9 aunque, claro, aquí se trata del registro oral, donde un sinfín de elementos pragmáticos contribuye a la significación.