ISBN 0124-0854
N º 178 Julio de 2011 habitantes, los vericuetos de sus vidas y esas calladas luchas por la subsistencia.
De otro lado, la irresistible magia de la nueva arquitectura con sus formas caprichosas, sus luces multicolores y las fastuosas coreografías de cambiantes reflejos sobre el lomo de agua del Huangpu, no cesa de atraparnos y de obligarnos a dar la espalda al pasado para remontar la otra orilla del río, mirar el presente y avistar el futuro que se vende en los gigantescos avisos comerciales del tamaño mismo de los rascacielos. recuerdo del pasado y del presente de Shanghái, vacilante entre una y otra orilla del paisaje urbano. Ama uno la emoción del espectáculo presente, que la fotografía de recuerdo no puede regalar. Esquivamos tropezar con los transeúntes, pero nos encontramos en la mirada de los chinos corrientes que nos observan con la misma curiosidad y extrañeza. A veces lo disimulamos, pero una misma y mutua sensación nos acompaña todas las veces que descendemos del metro y nos adentramos al Bund por la peatonal y comercial calle de Nanjin.
Ante nuestros ojos, un concierto de torres altas hiere el cielo de la noche, haciéndonos olvidar que hay estrellas. Una sensación de éxtasis visual nos arroba. ¿ Cómo no sorprenderse frente a la Torre de la Perla Oriental( Oriental Pearl Tower), con sus 468 metros de alto, que se impone sobre el Shanghái World Financial Center, de 492 metros de alto, sólo porque queda un poco más distante, pero no oculto, de nuestra vista? Impresionan los rascacielos, sí; sobre todo los más altos del mundo que se yerguen como emblemas de la pujanza moderna de China, de la confianza en su desarrollo científico técnico, de la fe en el progreso.
Deambulando por el Bund, trata uno de fijar con atención la mirada para asegurar el
Bulle la vida comercial en Nanjin. De día y de noche bulle. Bulle a la par de los coloridos avisos de neón, que nos recuerdan las postales con que alimentamos nuestro imaginario de China, mientras vendedores informales(¿ ilegales?) tratan de“ robarse” a los turistas con curiosas ofertas y catálogos de mano.“ Maket”,“ maket” nos insinuaba alguno, tomándonos del brazo y dirigiéndonos a unos grandes mercados( markets) subterráneos en el distrito de Pudong, a la entrada del metro del Museo de Ciencia y Tecnología.
“ Amigo”,“ amigo”, nos invita otro, cualquier día y en cualquier calle del centro, conduciéndonos por galerías subterráneas y largos pasadizos a locales secretos, en el trasfondo de almacenes situados en las calles