Agenda Cultural UdeA - Año 2011 DICIEMBRE | Página 20

ISBN 0124-0854
N º 183 Diciembre de 2011
El día estuvo muy agitado: reuniones en la mañana, innumerables llamadas, sólo quince minutos para almorzar y visitas a clientes en la tarde. En la noche llegó a la casa, extenuado. Se preparó algo de comer y salió a su paseo como siempre lo hacía. A él le gustaban la noche y las tardes oscuras y grises. Estas caminatas eran los pequeños descansos que se permitía en su agitada vida. Mientras caminaba, miró con disimulo para indagar si la sombra continuaba con él, y pudo comprobar que ahí seguía, en silencio y atada a sus movimientos. Pensó que debía decirle algo, pero no sabía qué. Así que guardó silencio. Cambiando su rutina, sin ningún motivo aparente, se dirigió al parque. A esa hora sólo había algunos enamorados. Se sentó en una banca delante del tronco de un gran árbol. La sombra caía suavemente sobre el piso. Allí se sumió en sus pensamientos. Recordó lo que la sombra le había dicho ese día, de las mañanas resplandecientes y coloridas. Pero no, a él definitivamente le gustaba la oscuridad. Así se fue sumergiendo en ese pozo de sombras que es la noche, y la sombra se fue tornando más nítida, más vivaz. detrás de la sombra del tronco del frondoso árbol.
Raúl Palma( Medellín, 1965). Bibliotecólogo de la Universidad de Antioquia y especialista en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.
Poco a poco, él se fue volviendo grisáceo, hasta quedar totalmente oscuro, y se convirtió en una sombra más de la noche, mientras la sombra fue tomando los colores vivos de la piel de él. Ahora, él es la sombra de ella, pero, tristemente, ella no camina en la noche, sino que pasa las horas de la mañana en el parque viendo jugar a los niños, y él se esconde