Agenda Cultural UdeA - Año 2011 AGOSTO | Page 12

ISBN 0124-0854
N º 179 Agosto de 2011 por reformas que prosperaron en la década de los ochenta. Y en todo caso procuraba conjugar el esfuerzo de descongestionar el“ centro político” de demandas ciudadanas que presionaban la gobernabilidad con la idea de que, si se tenía cuidado en el diseño, instituciones políticas locales fuertes abrían la posibilidad de apuntalar el desarrollo y el mejoramiento de la democracia.
Los mecanismos
Para hacer viable la primera promesa se consagró en la Constitución— y luego se produjeron sus respectivos desarrollos normativos— una batería de mecanismos en los que se mostraban las múltiples posibilidades del voto, que desbordaba el mero elegir a los representantes. Se habló de referendos, consulta popular, revocatorias de mandato, cabildos abiertos, entre otras. También se señalaban todas aquellas instancias en las que cualquier decisión debía ser consultada previamente con los ciudadanos y en las que tales opiniones resultaban vinculantes. El desarrollo normativo de estas reglas constituyó una maraña que mostró cuán difícil podía ser llevar a cabo esta transición participativa. Volveré luego al asunto.
La segunda promesa arrancó con la novedad de constitucionalizar los partidos. A diferencia de la vieja carta política de 1886,
esta incluía el derecho a conformar tales organizaciones. La regla fue laxa y aspiraba a que por aquella vía se corrigiera la senda frentenacionalista de restringir a dos los colores políticos autorizados para participar en elecciones. Los efectos que produjo este cambio son muy diversos y han sido objeto de miles de diagnósticos y de reformas del texto constitucional— 2003 y 2009— que definen el panorama partidista de una manera bastante distinta comparada con lo que había hace veinte años.
La tercera promesa usó los mecanismos de la descentralización administrativa y apuntaló la elección popular de las autoridades locales y regionales. Esto supuso el flujo de responsabilidades y recursos hacia los municipios y, en menor medida, hacia los Departamentos. Implicó la gestión de recursos propios y dio relevancia, afectando una jerarquía previa, a los políticos regionales y locales. En la práctica, estableció diferencias entre grandes centros urbanos y municipios pequeños, pobres y de baja complejidad institucional.
La tosca materia
Hay hechos que confirman que las tres promesas de las que vengo hablando tienen niveles de realización. Solemos cruzar los dedos y cerrar los ojos a la espera de que se cumplan los sueños. Pero al destrabar los