Agenda Cultural UdeA - Año 2010 JUNIO | Page 22

ISBN 0124-0854
N º 166 Junio de 2010
— Con Rafael fue de otra manera. Detrás de la Escuela de Artes y Oficios, don Clemente Escalona tenía una pequeña hacienda; ahí tenía plantíos de café, de pancoger... Frecuentemente se acercaba a la escuela y me preguntaba por Rafael y por Nelson, su hermano mayor. Un día me resolví y le dije:“ Yo he notado en Rafael una inclinación distinta. A él le nace la música. Aprovecha ahora que está mi pariente Roberto Castañeda de gobernador de Magdalena y le pides te gestione una beca para que Rafael curse estudios en el Conservatorio de Música”.
— Creo que en Valledupar existe un barrio llamado El Cerezo. El cerezo— continúa diciendo—, hacía parte de un jardín cercano a las aulas, ahí lo increpé:“ Dime, ¿ tu por qué eres tan majadero? ¿ No te cansas de hacer matachos para sabotearme la clase?”. Y él me escuchaba compungido. Le dije entonces:“ Mira, dedícate al dibujo comercial, hoy día existen empresas industriales en la costa. En Barranquilla existe una empresa de medicina llamada O. K. Gómez Plata; está también la Compañía Colombiana de Tabaco. Haz dibujos de esas empresas y puede que logres con ellas un trabajo”. El muchacho me escuchaba atentamente. Mire usted adonde llegó Molina. Le dejó un patrimonio cultural a la región, ¡ un gran aporte! Yo considero ahora que aquello fue una premonición acerca de su destino.
Con respeto profundo todos asentimos, gesto que el Profe captó complacido y con mayor entusiasmo continuó:
Se detiene nuevamente, recorre nuestras miradas y con voz muy pausada dice:
—¡ Esa fue otra premonición!
Nosotros guardamos silencio, y él continuó:
— Rafael no fue al conservatorio, pero su música nació ahí mismo, espontánea y sencilla. Su música fácilmente fue conquistando otros lugares y otras gentes. Rafael puso a cantar a todos. El hacía las letras y las melodías, y los demás, acompañados de instrumentos improvisados, las cantaban. Hoy, después de tanto tiempo, casi 60 años, los colombianos no han dejado de cantar su música.
Cuando en aquel día de finales de 1942 el Profe Castañeda hizo a don Clemente Escalona la sugerencia premonitoria, Rafa aún no había creado su primera canción. La inspiración que lo pondría en el sendero de los bendecidos por las musas llegó a él una mañana de febrero de 1943, cuando la triste