ISBN 0124-0854
N º 166 Junio de 2010
Inmediatamente, el maestro Meléndez le puso melodía a la ingeniosa copla en ritmo de“ rúmbale” y a continuación fueron musicalizándose otros versos que la inteligencia de los participantes iba produciendo. Este singular suceso me confirmó que en el trasfondo de la inspiración existe, sin duda, una disposición afectiva, una condición emocional que si bien es privativa de cada cual, ella se liga a significados idiosincrásicos que marcan la forma de su expresión.
En ese rastreo revelador me encontré, también, al maestro Andrés Paz Barros, consagrado músico y compositor, cuyo deceso se produjo en su tierra natal el 24 de abril de 1977. De su autoría son las famosas obras El cafetal y Dame tu mujer, José. Pero la más notable entre todas sus composiciones es La cumbia cienaguera, obra que ha trascendido las fronteras patrias, convirtiéndose en ícono de identidad nacional.
Siguiendo el relato del historiador Edgar Caballero Elías, me enteré del singular origen de la magnífica pieza, origen que da cuenta de las vicisitudes que ha debido enfrentar el músico y compositor colombiano cuando ha tenido que adecuarse a las exigencias de la dinámica comercial. Cuenta don Edgar que el maestro Paz Barros compuso la melodía en 1937, cuando dirigía la orquesta“ Armonía ciénaga” y Humberto Díaz Granados, integrante de la orquesta, creó para ella unos jocosos versos y le dio por título a la pieza: La cama berrochona:
Dormí, dormí, dormí ¡ ay! en tu cama berrochona, anoche dormí con Juana y la otra noche con La Mona.
Con estos versos, la sensual melodía fue disfrutada por años en los tradicionales salones de baile de la comarca cienaguera. Pero en 1949, un acontecimiento le cambiaría a la pieza su destino: el acordeonero Luis Enrique Martínez, oriundo de Fonseca, Guajira, de excepcionales virtudes interpretativas, decidió visitar al maestro Paz Barros con el fin de aprender el arte de leer el pentagrama. Tenía 27 años y ya se le conocía con el remoquete de El pollo. En una de sus tantas visitas escuchó La cama berrochona y fascinado con su despliegue melódico la llevó al acordeón, con tal destreza que Toño Fuentes se interesó en ella para efectos de grabación. Sin embargo, su“ olfato” de empresario consideró no adecuada la letra de la canción para tal fin. En esta encrucijada interviene Esteban Montano, compositor de tradición, y crea, en un acto redentor, los bellos versos que hoy son conocidos universalmente bajo el título de La cumbia cienaguera.
Muchachos, bailen la cumbia, porque la cumbia emociona, la cumbia cienaguera que se baila suavesona.
El pollo grabó la canción en 1951, convirtiéndose en su primer éxito comercial; con la particularidad de que sale rotulada a su nombre, lo cual, como era de esperarse, generó la polémica: ¿ de quién es La cumbia cienaguera? ¿ Es de Paz Barros? ¿ Es de Luis Enrique Martínez? ¿ Es de Esteban Montano? Las demandas, dice don Edgar Caballero Elías, no se hicieron esperar; fueron legítimamente interpuestas por los susodichos, reclamando la participación en su autoría. Las regalías fueron entonces congeladas hasta 1963, cuando se oficializó la autoría compartida, en el Juzgado Segundo Municipal de Ciénaga, así: autor de la melodía, Andrés Paz Barros; autor de la letra, Esteban Montano; arreglista e