Agenda Cultural UdeA - Año 2010 JUNIO | Page 16

ISBN 0124-0854
N º 166 Junio de 2010 alojaban los estudiantes de la Escuela de Artes y Oficios. A finales de abril aún recibía alumnos de todos los rincones de la provincia. Rafael Calixto Escalona Martínez— el maestro Escalona— fue uno de ellos. Tenía 15 años. El profesor Castañeda, siempre cercano y atento a las expresiones de sus alumnos, lo recordaría como inteligente y muy comunicativo.
Pero lo cierto fue que al maestro Escalona lo embargaba un profundo pesar en esos primeros días. Se sentía muy solo, pues sus amigos de la escuela primaria pública de don Vicente Chica, y los del colegio privado del señor Celedón, habían viajado unos a Santa Marta, otros a Barranquilla y a Ciénaga, y otros a planteles educativos, ya reconocidos, de Villanueva y San Juan del Cesar. Por fortuna para Rafael, ahí se encontró con Jaime Molina, con quien compartió desde entonces sus añoranzas e ilusiones y, algunas veces, los alborozos del fútbol y el béisbol, que practicaban bajo la vigilancia del maestro Castañeda.
A finales de 1942, Pedro Castro Monsalvo, ministro de correos y telégrafo, llevó al colegio Loperena la feliz noticia de su aprobación oficial hasta el tercer grado, alegría con la cual se clausuró el primer año de actividades académicas. Pero un día de febrero de 1943, cuando apenas se iniciaban las clases, el colegio amaneció perturbado por la triste noticia del traslado del profesor Castañeda. Por disposición de carácter nacional, debía asumir la dirección del Liceo Padilla, de Riohacha.
La inminente partida del Profe más querido tocó los sentimientos de aquella muchachada que, alejada del hogar paterno, había encontrado en aquel hombre carismático, de modales distinguidos y con especial tacto para el trato con los jóvenes, el talante requerido, la condición humana
que con acierto conducía y orientaba sus nacientes inclinaciones juveniles.
La historia de la música de la provincia— hoy conocida en el mundo occidental como música vallenata— registra este emotivo suceso como el evento que llevó al joven Escalona, en la actualidad el más insigne representante de su tradición musical, a crear su primera obra. En efecto, el duelo por la partida del querido maestro lo elaboraron los jóvenes estudiantes cantando una y otra vez el paseo titulado El Profe Castañeda, en el cual Escalona consignaba las ilusiones por todos compartidas, más nunca realizadas, de su pronto retorno al colegio Loperena.
Conocí algo de esta historia en los tiempos en los cuales mi identidad de joven provinciana se resentía al llegar a la fría capital, en viaje de estudios, y escuchaba en las voces de la urbe capitalina la ausencia de aquellas melodías que desde niña cantaba, en donde se enhebraban las pequeñas historias del acontecer de los días apacibles de la comarca, y fue la añoranza de esa esencia primigenia la que orientó mis afectos y mi intelecto hacia el conocimiento de sus rumbos históricos y el develamiento del trasfondo humano que está en su origen.
Un rastreo revelador
En el año 2001 fui invitada por el señor secretario de educación del municipio de Ciénaga, doctor Carlos Payares, a participar como ponente en el III Foro sobre Música Popular de Magdalena Grande, evento que desde 1999 se realiza en el marco del Encuentro de Intérpretes y Compositores de Música con Guitarra“ Guillermo Buitrago”, entre el 19 y 22 de abril. En esa oportunidad, las disertaciones giraron en torno al tema:“ Importancia de la música