ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
Jornadas Conmemorativas, 220 años de la Revolución Francesa,
Universidad de Antioquia
Ahora bien, en la práctica, lo que ha marcado buena parte de los“ movimientos revolucionarios” que se sucedieron después de la Revolución Francesa ha sido el hecho violento y su consecución en favor de una lucha por la liberación misma. La visión del marxismo tradicional respecto de esta“ repetición” del paradigma revolucionario francés se explica por el afán determinista de identificación de unas supuestas“ leyes objetivas” de la historia. Sin embargo, cuando el cuerpo teórico del marxismo es estudiado nuevamente( Escuela de Fráncfort), muchos autores logran comprender las implicaciones éticas de la revolución. Así, según Herbert Marcuse, la revolución apuesta al sacrificio de los medios para conseguir sus fines legítimos( es decir, aquellos que promuevan demostrablemente el progreso de la humanidad), enfrentando así dos derechos: el derecho de lo existente y el de lo que puede y debe ser. De ahí que sea legítimo el empleo de la violencia revolucionaria, siempre y cuando se apele a un criterio coherente de legitimidad: ¿ por qué la violencia puede mejorar el dolor, la miseria y la injusticia, suponiendo que la revolución se presenta como una posibilidad real?( Marcuse, 1970:142-156).
En todo caso, tanto la insurrección como el terror son siempre obra de las masas, cuando representan el medio y el instrumento necesarios para desplegar su voluntad política 5. Sin embargo, creo que el tipo de problemáticas a las que nos enfrentamos actualmente suponen la asunción de nuevos enfoques para el estudio de las revoluciones, por cuanto ellas hoy distan mucho de reproducir las sangrientas escenas que caracterizaron las revoluciones de otros siglos.