Agenda Cultural UdeA - Año 2009 NOVIEMBRE | Page 73

ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
Necesidad de una revolución Para comprender la necesidad de una revolución en nuestros tiempos, es necesario que entendamos algunas de las razones que actualmente explican el sentimiento de desencanto y frustración que ha venido deteriorando nuestra región y debilitando la democracia. En toda sociedad el hombre se encuentra rodeado de una serie de factores de opresión capaces de provocar todo tipo de desigualdades e injusticias. Sin embargo, el diagnóstico de los signos preliminares que explican el descontento de la población, así como la agravación superior de las situaciones de miseria y los sufrimientos de las clases dominadas, han ido variando a lo largo de la historia. Adicionalmente, aparecen nuevas preocupaciones en el marco de lo que hoy algunos llaman el“ poder técnico”( Ellul, 1997: 192)
Hoy, con la puesta en marcha de un modelo global hegemónico, en el que el capital financiero asume el papel central de la reestructuración mundial, buena parte de la población queda marginada por cuenta de los procesos de integración de las economías a los mercados mundiales. En este sentido, la globalización no constituye, tal y como se nos pretende hacer creer, un hecho puramente económico. Defender la validez de una economía global, puramente técnica, al margen de conflictos y condicionantes sociales y políticos, constituye una pura y simple fantasía.
Por otro lado, la lucha contra las formas de sujeción o contra la sumisión de la subjetividad se está volviendo cada vez más importante, en la medida en que la revolución fundamental debe realizarse contra esa técnica que nos adhiere a nuestra propia individualidad y nos categoriza la vida cotidiana hasta el punto de imponernos una ley de verdad que debemos reconocer. El intento de luchar por una nueva subjetividad pasa primero por rechazar lo que somos ahora. Es necesaria, en esa misma medida, la crítica de los discursos tecnológicos y de todas las ideologías que pretenden hacer creer que las técnicas de comunicación son sinónimo de libertad, aun cuando en ellas se incluye la manipulación de la conciencia, las normas o las aficiones